jueves, 3 de julio de 2008

A LA MEMORIA DE LOS HÉROES DE MALVINAS ARGENTINAS!!

Estos fragmento los fui publicando en un facebook de Malvinas donde todo el tiempo peleo con algún ingles metido que solo cuelga fotos sin argumentos.
Junte unos cuantos, son muchos y lo comparto con ustedes aquí, 
Leanlas por partes no se mareen  que lo disfruten!!!



Teniente Roberto Néstor Estévez


Nació en Posada, Misiones 24 Febrero de 1957, era el séptimo de nueve hermanos.
Ingresó al CMN 27 Feb 75 y egresó como Subt I en el año 1978. Participó como Teniente, en el desembarco del 02 de Abril de 1982 con el RI 25, siendo desplegado con la Ca I “C” del Regimiento en la localidad de Darwin.

Durante la guerra de Malvinas, el teniente Roberto Estévez estaba posicionado en con sus hombres en Pradera del Ganso, cuando recibió la orden de atacar la Colinas de Boca House.

Considerando Estévez que aquella era una misión sin retorno, agradeció a su superior la oportunidad que le daba de llevar acabo esta misión. Arengó su tropa y al frente de ella se dirigió al objetivo bajo un intenso fuego de artillería, llegando al mismo en la madrugada siguiente.

- "Teniente Estévez, como último esfuerzo posible, para evitar la caída de la Posición Darwin-Goose Green, su Sección contraatacará en dirección NO, para aliviar la presión del enemigo sobre la Compañía "A", del Regimiento 12 de Infantería. Tratará de recomponer, a toda costa la primera línea. Sé que la misión que le imparto sobrepasa sus posibilidades, pero no me queda otro camino".

Luego, lo despidió con un fuerte abrazo. La difícil y crítica situación no le permitió agregarle ningún otro tipo de detalle a la orden; además, tratándose de Estévez, eran innecesarios.

-"Soldados, en nuestras capacidades están las posibilidades para ejecutar este esfuerzo final, y tratar de recomponer esta difícil situación. Estoy seguro de que el desempeño de todos será acorde a la calidad humana de cada uno de ustedes y a la preparación militar de que disponen" ...así fue la rápida arenga de Estévez.
Finalmente, todos los integrantes de la fracción, escucharon la mejor y más hermosa orden que puede dar un Jefe: "Seguirme!". Pronto estarían inmersos en el combate.

- "Para la Sección, sobre las fracciones enemigas que se encuentran detrás del montículo, ¡fuego! Artilleros, sobre el lugar, deriva 20 grados, alza 400 metros, ¡fuego! Esté atento Cabo Castro, en dirección a su flanco derecho, puede surgir alguna nueva amenaza..." -diversas órdenes se entrecruzaban en medio del fragor y la ferocidad de la lucha; finalmente, se logra bloquear el avance, y aliviar en parte la presión ejercida por los ingleses.

- Cabo Castro, me hirieron en la pierna, pero no se preocupe, continuaré reglando el tiro de la artillería -gritó, sin titubear, el Teniente Estévez.

- Enfermero, ¡rápido, atienda al Teniente! -ordenó Castro, con un grito.

- Me pegaron de nuevo, esta vez en el hombro. Cabo Castro no abandone el equipo de comunicaciones y continúe dirigiendo el fuego de artillería...- fue su última orden; un certero impacto en la cara, quizás de un tirador especial, lo desplomó sin vida.

- "Soldados, el Teniente está muerto, me hago cargo" - gritó Castro y continuó con la misión ordenada, hasta que fue alcanzado por una ráfaga de proyectiles trazantes, que llegaron a quemar su cuerpo."

- "Camaradas, me hago cargo del mando de la Sección, nadie se mueve de su puesto, economicen la munición, apunten bien a los blancos que aparezcan". - el Soldado Fabricio Carrascul, llevado por el ejemplo heroico de sus Jefes que yacen inermes en el glorioso campo de la guerra, impartió con firmeza su primera orden.

- Los ingleses se repliegan, bien, los hemos detenido y los obligamos a retirarse. ¡Viva la Patria! - gritó con alegría, Carrascul, al ver la maniobra inglesa. En ese momento, un preciso disparo, quizás del mismo tirador especial que eliminó a sus Jefes, le quitó la vida. 

Sin Jefes, agotadas las municiones y transportando sus muertos y heridos, la veterana y gloriosa Primera Sección de Tiradores Especiales se retiró hacia sus posiciones iniciales, habiendo cumplido con la Misión.



Teniente Roberto Néstor Estévez


El teniente Estévez dejó a sus padres esta conmovedora carta:

Querido papá:

Cuando recibas esta carta yo ya estaré rindiendo mis acciones a Dios Nuestro Señor. Él, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en cumplimiento de la misión. Pero fijate vos ¡que misión! ¿ Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todo destinado a recuperar la islas Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía? Dios, que es un Padre Generoso, ha querido que éste, tu hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a Nuestra Patria.

Lo único que a todos quiero pedirles es:

1) Que restaures una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo.
2) Que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea apertura a la tristeza, y muy importante,
3) Que recen por mi.

Papá, hay cosas que, en un día cualquiera no se dicen entre hombres pero que hoy debo decírtelas. Gracias por tenerte como modelo de bien nacido, gracias por creer en el honor, gracias por tu apellido, gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy y que es el fruto de ese hogar en que vos sos el pilar.

Hasta el reencuentro, si Dios lo permite.

Un fuerte abrazo. Dios y Patria ¡ O muerte ! Roberto.


Teniente Estevez (derecha),.dio su vida por su patria!!,.medalla al valor heroico en combate!!. a pesar de tener ya dos tiros en el cuerpo siguio dirigiendo a sus hombres,. hasta que un certero tiro en su rostro termino con su vida
Estevez estaba dando un curso en la escuela de infanteria y realizando unos de los ejercicios sufrio un paro cardiaco, luego de que le hicieran las maniobras necesarias fue llevado al hospital donde se recupero, al otro dia se presento para terminar el curso, nadie lo podia creer.


Cabo Patricio Guanca estaba en la Guerrico, estaba en la corbeta, frente a Gritvyken, en la Isla San Pedro.
las tropas inglesas atacaron a un helicóptero Puma del Ejército Argentino con fuego de ametralladoras, averiándolo y matando a dos infantes argentinos: Almonacid (chileno naturalizado argentino) y Águila. Ante el difícil momento que estaban atravesando las tropas en tierra, el capitán de la Guerrico hizo ingresar su nave en la Caleta Capitán Vago, con la intención de disparar su artillería en contra de las posiciones británicas y auxiliar a sus compatriotas. La corbeta abrió fuego con sus armas, pero las mismas se trabaron, lo que obigó al buque a pasar indefenso por delante de los ingleses. Estos dejaron de disparar en contra de la infantería y se dedicaron a ametrallar a la Guerrico, que recibió más de doscientos impactos en su casco mientras intentaba virar para poder apuntar con su armamento instalado en su otra banda (costado).

Fue en ese momento cuando Patricio Guanca fue alcanzado mortalmente por las balas de los usurpadores y cinco compañeros más resultarían heridos junto a él. Una vez que cambió su posición, la corbeta pudo reiniciar el fuego, lo que ocasionó heridas en un cabo de los Royal Marines y persuadió a los ingleses de que era inútil continuar resistiendo, por lo que se rindieron.
ARA Guerrico (P-32)


CAPITÁN Augusto Bedacarratz
Nació en las pampas argentinas en julio de 1943 en una familia de un granjero adinerado.
Comenzó su carrera militar en la Academia Naval Argentina de la cual egresó en 1965 ocupando el primer puesto en su clase. Luego pasó al grado de alférez en la Armada de la República Argentina. Su primera comisión fue en el departamento de navegación a bordo del portaaviones Independencia. En 1967, Bedacarratz pasó al entrenamiento de vuelo naval. 

Después de 200 horas de entrenamiento en el avión norteamericano T-28 Fennec, obtuvo sus alas, y egresó como el primero de su clase. El siguiente año completó el entrenamiento avanzado y la calificación en portaaviones a bordo del Independencia. En 1969, Bedacarratz completó su entrenamiento de vuelo en aviones de propulsión a chorro con el Escuadrón de Reemplazo de Aviones Caza-Ataque de la Fuerza Aérea Argentina. En 1970, fue asignado a volar el Grumman HU-16 Albatross.

El siguiente año pasó volando misiones de largo alcance, en toda condición meteorológica y de búsqueda y rescate sobre el mar. Luego, fue asignado a la 3ª Escuadrilla de Aviones de Combate de la Armada Argentina, donde voló el Douglas A4-Q Skyhawk. Con la 3ª Escuadrilla, Bedacarratz obtuvo experiencia de vuelo y de portaaviones valiosa a bordo del portaaviones Veinticinco de Mayo. En 1978, fue ascendido a Oficial Ejecutivo. Luego, asistió a la Escuela de Guerra de la Armada Argentina, donde se graduó en el primer puesto de su clase. En 1981, fue asignado como Oficial Ejecutivo a la 2ª Escuadrilla de Caza y Ataque. 

La Armada Argentina estaba en proceso de comprar el Super Entendard de los franceses. Él formaba parte de una escuadrilla de destacamento enviada a Landivisiau, Francia, para entrenarse con la Armada Francesa volando el Super Entendard con el misil antibuque Exocet. Al regresar a Argentina, su unidad fue ordenada a un alto estado de apresto. 

A medida que la guerra con Gran Bretaña se avecinaba, el 4 de mayo de 1982, Bedacarratz encabezó una formación de dos aviones Super Entendard en una ola de ataques de largo alcance contra la Armada Real Británica. Mientras evadía la detección del enemigo y operaba en condiciones de poca visibilidad, Bedacarratz maniobró su formación en posición y lanzó dos misiles Exocet al HMS Sheffield. El daño causado por su ataque audaz resultó en que el HMS Sheffield se hundiera. Fue la primera vez en casi cuatro décadas que se hundía un buque de la Armada Real. Por esta acción, el gobierno argentino les otorgó a él y a su piloto de flanco la Medalla del Congreso por su valentía y servicio honorable durante el Conflicto de las Islas Malvinas.

Augusto Cesar Bedacarratz
Capitan Augusto Bedacarratz Hundio al HMS Sheffield (LEAN)
Eran las 11:04Z (14:04) cuando Bedacarratz disparó su Exocet, a una distancia aproximada de 30 millas. Mayora hizo lo mismo cuando vio salir al misil de su jefe, siendo aquella la primera vez que se disparaba este tipo de proyectil desde un Jet.

Mientras los proyectiles emprendían su vuelo a velocidad supersónica, los pilotos viraron bruscamente hacia la izquierda e iniciaron el escape a unos 1000 km/h al ras del agua o, como suele decirse en esos casos, “peinando las olas”. Había poca visibilidad y el mar, debajo, estaba encrespado. Bedacarratz advirtió a Mayora sobre el peligro de chocar contra el oleaje.

En plena trayectoria de regreso, el jefe de la formación creyó ser perseguido por un par de Harriers pero la voz de su numeral lo tranquilizó al advertirle que era él quien iba casi pegado a su cola.

Aquel 4 de mayo el "Sheffield” se encontraba a unos 35 kms. delante del grupo de portaaviones. Hacía frío pero el cielo se hallaba totalmente despejado y el mar estaba calmo, cosa rara en el Atlántico Sur.

El radarista de a bordo detectó repentinamente señales en su pantalla indicando la proximidad de un avión, lo que informó inmediatamente al lugarteniente Peter Walpole, oficial de guardi. Este se dirigió a cubierta e informó el hecho al teniente Brian Layshow, piloto del helicóptero Lynx de la dotación y entre ambos comenzaron a vigilar el horizonte. Pocos minutos después, creyeron distinguir algo a lo lejos, una especie de nube de humo muy confusa en la lejaní, dándose cuenta al instante de lo que se trataba. Los dos dijeron lo mismo a la vez; - "¡Por Dios, es un misil!"

El Exocet dio de lleno cuatro segundos después, por la banda de estribor, en medio del buque, a pocos centímetros de la línea de flotación. Al instante se produjo una terrible explosión que sacudió toda la nave, desencadenando un verdadero infierno.

El proyectil penetró en línea oblicua, perforando el casco y estallando con inusitada violencia en su interior. Arrasó el centro de control de máquinas, la sala de operaciones, el cuartel general de control de daños, los pasillos, camarotes y otras secciones, al explotar hacia arriba y al exterior. El barco quedó sin energía en el acto, flotando sin rumbo y emanando mucho humo.




Pablo Marcos Rafael Carballo (Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 11 de diciembre de 1948)

En 1968 con 19 años de edad ingresa a la Escuela de Aviación Militar de la ciudad de Córdoba, recibiéndose en 1971 con el grado de Alférez. En 1972 realizó el curso de Aviador Militar y en 1973 la especialidad de Piloto de Caza, donde pudo ver a los F-86 Sabre. Entre 1974 y 1979, Carballo, ascendido ya a Teniente, se dedicó a la instrucción de pilotos en Córdoba. En 1977 asciende a 1er Teniente, y a principios de 1980 es transferido a la V Brigada Aérea, la que en esos momentos estaba equipada con los A-4P Skyhawk. Los mismos eran normalmente llamados A-4B dentro de la Fuerza Aérea.

A las 15:20 , Carballo en vuelo rasante (alrededor de 2 m sobre las crestas de las olas) con el riesgo que esto implica, con su visión frontal prácticamente anulada por la acumulación de sal que provocaba el agua marina sobre el parabrisas del avión volando a mach 1, y recibiendo fuego pesado de todo tipo, es detectado por los radares de adquisición de blanco de los buques, pero no podían fijarlos para lanzar el misil por la baja altura que llevaban. 

Cuando por fin el misil Sea Wolf de la Broadsword adquiere el blanco, el sistema falla detectando a un avión inexistente o "fantasma" y obliga al personal a reiniciarlo, pero se queda sin tiempo para hacerlo. Habiendo superado la barrera de fuego, los Vulcano descargan sus bombas sobre la fragata HMS Broadsword (F88) destruyendo a su helicóptero Westland Lynx HAS.Mk.2 (con gran equipamiento antibuque), con una bomba que cayó sobre su cubierta y rebotó, pero no explotó, causando daños también al sistema eléctrico, hidráulico y de comunicaciones alojado debajo del helipuerto.

Luego de los Vulcano, un segundo par de Skyhawks (Primer Teniente Mariano A. Velasco y Alférez Leonardo Barrionuevo), la escuadrilla Zeus, se dirigieron al HMS Coventry (D118), 90 s más tarde a un ángulo de 20º a la proa. Sin lograr un enganche de sus misiles, el Coventry lanzó un misil Sea Dart en un intento de distraerlos y viró rápidamente en un intento de disminuir su perfil. En el HMS Broadsword el sistema Sea Wolf fue prendido nuevamente y estaba listo para fijar los blancos, pero no pudo disparar porque el HMS Coventry había virado colocándose directamente en la línea e fuego.

El HMS Coventry usó su cañón de 4.5 pulgadas y armas portátiles contra los blancos atacantes. Los cañones Oerlikon 20 mm fueron burlados, dejando al barco sólo con la defensa de armas livianas y ametralladoras. El buque fue impactado por dos bombas debajo de la línea de flotación por el lado de babor. Una de las bombas explotó dentro de la sala de computadores, destruyendo la sala de operaciones contigua , incendiando el recinto con su plana mayor. 

La otra entró a la sala de motor delantero, explotando debajo del comedor, de los Clases, donde estaba localizada la estación de primeros auxilios y el barco comenzó inmediatamente a escorarse a babor. El último impacto causó daño crítico rompiendo la barrera cortafuegos entre el motor anterior y posterior ,exponiendo todo el buque a los incendios.
HMS Coventry (D118) totalmente escorado luego del ataque Zeus, minutos después se hundiría.

En 20 min, el HMS Coventry había sido abandonado. 19 marinos de su tripulación murieron y 30 resultaron heridos. El HMS Coventry, totalmente escorado, se hundió poco después de esto , ningún miembro de su tripulación fué condecorado.



Homenaje al Comodoro Carballo en la Escuela de Aviación Militar de Córdoba.

Pablo Marcos Rafael Carballo, Cruz al Heroico Valor en Combate; Honorable Congreso de la Nación “A los Combatientes de Malvinas”; Distinción Nº 1 de la Fuerza Aérea Argentina “Al combatiente de Malvinas”, conocido también como Capitán "Cruz" Carballo, Célebre aviador argentino, se destacó durante la Guerra de las Malvinas y obtuvo su mayor victoria el 25 de mayo de 1982, en la que él y la escuadrilla a su comando dañaron gravemente el HMS Broadsword (F88) y la comandada por el Primer Teniente Mariano Velazco hundió el HMS Coventry (D118) en el mismo operativo, ambos buques de la Royal Navy.



El increíble rescate de Arca

El Teniente Arca intentó aproximarse al aeródromo de Puerto Argentino para aterrizar, pero, para su desesperación, comprobó que no podía comunicarse con el controlador de FAA que operaba la torre.
Al sobrevolar la pista, los soldados allí apostados observaron que Arca había perdido la rueda izquierda del tren de aterrizaje. Se comunicaron con un helicóptero Bell UH-1H Iroquois del Batallón de Combate 601 del Ejército Argentino (EA) y le pidieron a su comandante, Capitán Svendsen, que avisara a Arca que no podía intentar aterrizar. Svendsen así lo hizo y el aviador naval, por lo tanto, sobrepasó el extremo de la pista y se eyectó sobre las aguas tormentosas. Allí caía Arca, con un techo de nubes de apenas 150 metros, mientras el helicóptero se dirigía a auxiliarlo.
Cayó al agua en las tinieblas crecientes, pero existía un grave problema que complicaba su rescate: el Iroquois no poseía malacate ni guinche de rescate para arrojarle un cabo e izarlo a bordo.

Haciendo gala de un coraje a toda prueba, Svendsen hizo algo que nadie, ni antes ni después, volvió a intentar: ubicando al UH-1H exactamente encima del hombre a la deriva, hundió el patín de estribor de su aparato en las agitadas aguas para que el joven piloto pudiera abrazarse al mismo y ser izado. Esta maniobra, considerada suicida incluso por las fuentes inglesas, consiguió salvar la vida del Teniente Arca, depositándolo luego en la playa para que pudiese subir a la cabina.
Contrariamente a las expectativas de todos (incluyendo al propio Arca) su noble Skyhawk 312, una vez liberado del peso de asiento y piloto, se negó valientemente a caer y siguió volando por sus propios medios hacia el sur, sobre la playa.
Con todo el dolor del alma y en vista de que representaba un peligro para las fuerzas argentinas apostadas allí, se dio a los artilleros la orden de derribarlo. Así desapareció la aguerrida máquina, luego de haber hundido a una fragata y de soportar muchos y graves daños, destruida al fin por fuego amigo.



Dassault Breguet Super Etendard
"el terror del atlantico sur"


El día 4 de Mayo les tocó a los argentinos demostrar su profesionalismo en un ataque exitoso. El arma más efectiva resulto ser la flotilla de aviones Super Etendard equipados con misiles antibuque AM-39 Exocet de fabricación francesa. Los argentinos solo contaban con cinco de esos aviones y cinco misiles, por lo que las misiones debieron planificarse con sumo cuidado.

Existía siempre el peligro de ser detectado por los radares de descubierta de los buques enemigos, los cuales alertarían enseguida a los siempre peligrosos Sea Harrier. Estos ataques se realizaban de manera coordinada con aviones de patrulla marítima P-2 Neptune, capaces de localizar a la flota enemiga a gran distancia, proporcionando así datos de posición a los Super Etendard.

Una pareja de estos aviones se acercaban siguiendo una ruta indirecta por el norte de la flota inglesa, posición menos esperada por ellos para ser atacados. Después de ser reabastecidos en vuelo por un avión Hércules, los dos aviones volaron a una peligrosa altitud de 15 metros sobre un mar picado. 

A una distancia de 40 Km, ambos aparatos aumentan su altitud, para ahora si, delatar su posición “iluminando” a sus objetivos (los portaviones) con sus radares y transmitiendo esos últimos datos a la memoria de los misiles. 

Una vez disparados los Exocet, ambos aviones retornan al continente; el resultado fue un impacto directo al destructor HMS Sheffield. Los daños sufridos fueron por los incendios producidos por el escape cohete del misil, ya que la carga explosiva no estalló. El buque se hundió algunos días después



Los misiles Exocet fueron una pesadilla para la marina británica.


Los pilotos argentinos pertenecían a la Escuadrilla Naval de Caza y Ataque, que poseía aviones franceses Super Etendard y tenía su base en Río Grande, Tierra del Fuego, en el sur de Argentina. 

Una vez que los dos Super Etendard despegaron, en condiciones climáticas adversas, los pilotos no dialogaron hasta que detectaron por radar la formación de buques británicos, que se encontraban a 20 millas náuticas y por lo tanto eran invisibles para ellos.

"Ahí rompimos el silencio, intercambiamos información y di la orden de lanzar -recapitula Bedacarratz-. El misil que yo llevaba salió cuatro segundos después de que apreté el botón.

"Ese lapso fue terrible para mí, porque me pareció una eternidad. Mayora no había escuchado mi orden, pero al ver que yo lancé el Exocet él también lo hizo".

Bedacarratz dice que, para él y su compañero, todo ocurrió velozmente, casi mecánicamente, con una sola cosa en mente:

"Al apretar el botón no nos pusimos a pensar en las muertes que podíamos causar. No es que fuéramos insensibles; sólo estábamos tratando de cumplir una misión, de neutralizar un buque que nos estaba complicando. No teníamos nada personal contra nadie". 

"Cuando llegamos a la base nos recibieron con una alegría muy especial. Festejamos por el éxito técnico de la misión, porque logramos lanzar los Exocet", cuenta Bedacarratz.

"No sabíamos con certeza si habíamos dado en el blanco. Era probable que así fuera, a no ser que los británicos hubiesen interceptado los misiles. La confirmación nos llegó mucho después. Ojalá se hubiera hundido el buque sin pérdida de vidas".

Y prosigue: "Si me preguntan, no sé exactamente cuántas personas murieron ni cuántas resultaron heridas. Prefiero no pensar en eso".

Bedacarratz asegura que ni hoy ni en aquel momento ha considerado el ataque al Sheffield como un acto heroico.

"Sigo sosteniendo que nuestro logro fue más bien técnico, porque conseguimos emplear un sistema de misiles de punta. Tratamos de cumplir con aquello para lo que nos habíamos preparado y actuar profesionalmente", insiste.

Tanto es así que, al parecer, desde las Malvinas su vida personal apenas ha cambiado, como si no hubiera participado en aquel capítulo de la guerra.

"Sigo siendo el mismo -afirma-, pero con otra ocupación".



HEROES ARGENTINOS ADMIRADOS EN EL MUNDO
Malvinas, testimonio de la Fuerza Aerea


Octubre de 1982- Pierre Closterman as de la aviación francesa durante la segunda guerra mundial): -Rindo homenaje a los Pilotos Argentinos, porque la gente de coraje merece siempre todos los ho ...menajes. Profesionalmente, sus pilotos fueron los más exactos, no sólo de la Fuerza Aérea Argentina, sino de la aviación general. No sólo demostraron que eran buenos, sino mejores que los mejores. Para mí que soy latino, fue un orgullo. 
•Mayo de 1982-Telex Nª 025/82 GHO260582 de Lima – Perú. Firmado por General (Fuerza Aérea Peruana) D. Benavidez CONROY: “Los héroes de la aviación argentina asombran al mundo, su pericia y falta de apego a la vida, los pone en la gloria. ¡Viva Argentina!. 

• “John Nott (Ministro de Defensa Inglés)”: Los pilotos argentinos están mostrando un gran coraje, ninguno puede negarlo.” 
•General Jeremy MOORE (Jefe de las tropas inglesas): “El cuerpo de Oficiales y muchos de sus técnicos fueron sumamente capaces y esto fue particularmente notorio, en el caso de la valerosa Fuerza Aérea Argentina” 
•Michael NICHOLSON (De ITNA TV, INGLATERRA): “Los Marinos británicos no pueden ocultar su admiración por el valor de los pilotos argentinos”. 
The Observer: (Inglaterra): “nunca creí que iba a decir esto, pero deseo sacarme el sombrero ante los pilotos argentinos; han sido increíblemente bravos,” manifestó un Coronel de la Real Infantería de la Marina Inglesa. 
DPA- Londres:”Los pilotos Argentinos atacan asumiendo en pleno el riesgo de ser abatidos y de correr el destino de tantos compañeros ya muertos en combate. La amenaza y el peligro de la aviación, adquirió tal dimensión, que los barcos de guerra Británicos están siempre dotados de nuevas armas aéreas”. 
RADIO DIEGO PORTALES(Chile): Los aviadores argentinos se han ganado el reconocimiento mundial, hasta de los propios Británicos, por su valentía. Se observó como lanzaban ante una verdadera muralla de misiles, obuses y ametralladoras antiaéreas, infligiendo bajas al enemigo. 
BBC Londres: “Los aviadores Argentinos realmente estaban en todas partes, aunque sólo eran tres máquinas; saltaban como demonios de un lado a otro, disparando cohetes contra nuestra flota y así como aparecían sorpresivamente, de igual manera se fueron, sin que nada pudiéramos hacer para detenerlos”. 
ABC (Diario Español): “Es común decir que la Argentina ha sido bendecida por todos los dones del cielo y de la tierra. Pero por sobre todo, ahora lo vemos por sus hijos que se hicieron aviadores”. 
REVISTA “AIR PROGRESS” (Estados Unidos): “El heroísmo de los pilotos Argentinos logró equilibrar un poco la enorme diferencia de fuerzas”.



CORONEL MOHAMED ALÍ SEINELDIN

Ayer se cumplio 2 Años de su perdida.


Nació el 12 de noviembre de 1933, en Concepción del Uruguay, en la Provincia de Entre Ríos; sus estudios primarios y secundarios los realizó en Concordia, ciudad hasta donde se trasladó su familia. En 1957 egresó del colegio militar de la Nación, con el grado de Subteniente del arma de infantería. Su primer destino militar fue en la ciudad de Monte Caseros, en Corrientes; posteriormente, prestó servicios en la Escuela de Suboficiales "Sargento Cabral" y en el Colegio Militar de la Nación, establecimientos de formación de los futuros suboficiales y oficiales del Ejército Argentino.

Más tarde fue jefe de una compañía de paracaidistas en Catamarca. Cuando completó sus estudios superiores en la Escuela Superior de Guerra, se le otorgó el título de Oficial de Estado Mayor. Luego se desempeñó como profesor en esta misma escuela. Colaboró en los planes de estudio de diversos organismos de la Policía Federal Argentina. Fue jefe de los cursos de "Comandos" del Ejército; y participó en el Operativo Independencia de la Provincia de Tucumán.

Como consecuencia de su manifiesta oposición al relevo del Comandante en Jefe del Ejército, General Numa Laplane, por cuanto vislumbraba que este episodio no era aislado sino que formaba parte de una estrategia para el desplazamiento del Gobierno Nacional, fue relevado de sus funciones en la Escuela de Infantería, en 1975. No obstante, fue seleccionado para la formación y conducción de una unidad especial de "Comandos" para la prevención de atentados terroristas durante la realización de la Copa Mundial de Fútbol de 1978.

En oportunidad de suscitarse el conflicto con Chile, fue trasladado hacia la Patagonia. En 1981 y 1982 fue Jefe del Regimiento de Infantería 25, en Sarmiento, provincia de Chubut. El 2 de abril de 1982 compartió, con esta Unidad militar, el honor del desembarco en las Islas Malvinas; las páginas de gloria que este Regimiento logró se forjaron con los actos del heroísmo y los éxitos en el cumplimiento de las misiones asignadas. Los soldados veteranos aún hoy veneran a Seindelín, porque recuerdan que los acompañó en las trincheras.

Luego de su ascenso al grado de Coronel, en 1984, fue asignado a la República de Panamá como Agregado Militar, por el Gobierno Nacional. En ese cargo se desempeñó durante 1985 y 1986; concluido ese período y, por especial solicitud del Gobierno de Panamá, le fue extendida su comisión en ese país en el carácter de "Asesor Militar". Desde ese puesto clave, contribuyó a la formación del Ejército de Panamá, comenzando con sus Institutos de Formación. Cuando los Estados Unidos invadieron Panamá, en 1998, fue el único militar argentino que rechazó públicamente esta arbitrariedad.

"Nosotros al verles, siempre diremos con admiración: He ahí; esos sellaron con su sangre y sus espadas la libertad de su patria y sus nombres irán de padres a hijos, de generación en generación.”
Esta frase es de 1826 Nunca mejor aplicada para recordar a Héroes del ayer, y como esos que dieron todo en Malvinas, como el bravo Cnl Seineldín. "

El 2 de septiembre de 2009 fallece a los 75 años de edad, tras surfrir un paro cardiorrespiratorio. Trabajó hasta el último momento de su vida por la Patria.

Una de sus fraces preferidas por mi:
“Mientras haya tan sólo un grupo de Argentinos, que resistan a ser conquistados, la Patria vive..”.



Anécdota del Teniente Coronel Seineldin

Regimiento de Infanteria 25

La batalla por Puerto Argentino, había terminado. El Teniente Coronel inglés DAVID, encargado de la evacuación del personal argentino se acerca al Teniente Coronel Seineldín a ofrecerle su vehículo para trasladarlo hasta el campo de prisioneros, en razón de no verlo bien de salud, después de varios días de hemorragias.

Seineldín, rechaza la invitación, pero a su vez lo invita a compartir una ración de combate, en respuesta a su atención.

"Good afternoon sir. Thank you for your invitation".
Entra DAVID en la estrecha trinchera del puesto de comando, donde como era costumbre resonaba el grabador con marchas militares argentinas.
La conversación se desarrolla en forma amena, hasta que de pronto Seineldín realiza una pregunta:

-"¿Por qué, en vez de atacar la Posición de Puerto Argentino por delante, lo hicieron por la parte de atrás?"

-"Nosotros, por doctrina militar, respetamos a las Unidades de Fuerzas Especiales, en razón de que nos provocan muchas bajas. 

En DARWIN-GOOSE GREEN, su compañia "C" nos produjo muchas bajas, entre ellos un jefe de batallón.

Seineldín, tal vez esbozo una sonrisa de orgullo dentro de su dolor, cuando contestó:

-"Para su conocimiento DAVID, ustedes se enfrentaron en ese lugar con conscriptos de sólo dieciocho años, con dos meses de instrucción y apenas un curso acelerado de operaciones especiales, pero eso sí, con un gran espíritu de combate".

-"Really, Ican't beleave". (Realmente, no puedo creer)
Contesto consternado el Ingles, mirando a su ayudante. Mas tarde, DAVID se aleja en su vehículo dos veces rechazado, y Seineldín comienza a caminar seguido por sus hombres hacia el primer Puesto de Control y Requisa inglés. Acompañado seguramente por el espíritu de sus hombres caídos, todos ellos héroes y repitiéndose en voz baja: 
¿Por qué yo no? si siempre estuve al frente.



Foto: 12 DE MAYO- Ataque a la HMS Brilliant y el HMS Glasgow

Mision de cuatro A4-B SkyHawk - Relatos de la Guerra De Malvinas
Miércoles 12 de mayo


Orden Fragmentaria 1180. Cuatro A-4B, indicativo ORO. Tripulación: capitán Antonio Zelaya (C-225); teniente Juan Arrarás (C-244); primer teniente Fausto Gavazzi (C-248); y alférez Guillermo Dellepiane (C-239). Despegaron de Río Gallegos, a las 12:30, se dirigieron al punto de reabastecimiento y, una vez finalizada dicha tarea, comenzaron su aproximación a Malvinas, en vuelo rasante. 
Dado que iban cumpliendo la operación con retraso, debido a que el sistema de navegación omega del guía estaba fuera de servicio, llegaron al mismo punto que la escuadrilla anterior, a las 13:54, con dos minutos de atraso. Desde allí, se internaron en las islas, cruzaron el estreho, lateral Darwin (estaban algo desplazados hacia el norte). 

La visibilidad no era buena y los parabrisas tenían sal. Iniciaron la corrida final de tiro desde la costa hacia el mar; ubicados los buques (de reojo divisaron Puerto Argentino), con una separación de entre cien y doscientos metros y a 40° respecto del eje longitudinal de los mismos, el 1, 2 y 3 hacia la HMS Glasgow y el N° 4 a la HMS Brilliant.

La puntería, en vuelo rasante, la efectuaron sin uso de la mira y recibieron el fuego de las armas de tubo (no vieron Sea Wolf). Los cuatro aviones lanzaron sus bombas, con el siguiente resultado: 

N° 1 capitán Zelaya: muy a popa, largo.

N° 2 teniente Arrarás: corto.

N° 3 primer teniente gavazzi: impactó. Su bomba entró en la HMS Glasgow, apenas por encima de la línea de flotación y luego de recorrer su interior, salió por la otra banda, para explotar en el mar.

N° 4 alférez Dellepiane: sobre la HMS Brilliant. Corto, la bomba rebotó en el mar, barrió la cubierta de la fragata y cayó al otro lado, sin explotar. La HMS Brilliant sufrió daños menores. 
De acuerdo al relato del amirante Woodward, la bomba del primer teniente Gavazzi impactó a un metro por encima de la línea de flotación, por el lado de estribor y salió, sin explotar, por la otra banda sin herir a nadie.

Por ambos agujeros entraban toneladas de agua; en su recorrido, la bomba había dejado fuera de servicio ambas turbinas de crucero, por lo cual, el buque se movía pesadamente. También se había dañado el sistema de combustible para los motores diesel y el generador que aún quedaba en servicio (uno estaba dañado), con los consiguientes problemas de energía eléctrica. 

A raíz de este ataque, el destructor tipo 42 HMS Glasgow debió ser retirado para reparaciones, del teatro de operaciones durante todo el conflicto, pues el agujero provocado en su línea de flotación, de alrededor de un metro de diámetro, hacía agua cada vez que el buque rolaba.
Luego del ataque, quedaron separados por seccion 
es, el capitán Zelaya y el teniente Arrarás, adelante; el primer teniente Gavazzi y el alférez Dellepiane, atrás, sin tenerse a la vista. La sección de Gavazzi pasó muy cerca de Darwin - que estaba en alerta roja - y el jefe de sección fue derribado por un cañón antiaéreo argentino, de 35 mm, perteneciente al Grupo de Artillería de Defensa Aérea (GADA 601).
Murió allí el primer teniente Gavazzi, pues, debido a la escasa altura de vuelo, no llegó a eyectarse. 

El contraalmirante Woodward, a raíz de este ataque, tomó la decisión de no acercar más sus buques a Malvinas, en horas diurnas. 

Los pilotos restantes, numerales 1, 2 y 4, regresaron a su base, con mínimo combustible, y aterrizaron a las 15:50, en Río Gallegos.



(La foto no corresponde al echo)

Un pequeño dialogo entre un teniente y su capitán

"Mi capitan, el Tte Rodriguez no ha regresado del campo de batalla. Solicito permiso para ir a buscarlo." -dijo otro Teniente a su superior -. 

"Permiso denegado" - replico el otro oficial.- "Pese a que conozco de su amistad con el Tte Rodriguez, no quiero que arriesgue su vida por un hombre que probablemente ya esté muerto. Perdí a muchos hombres en esta ballata soldado, y no quiero ni uno solo más." 

El Teniente haciendo caso omiso de la prohibición, salió en busca de su amigo, y una hora más tarde regresa mortalmente herido, transportando el cadáver del Tte Rodriguez ... su amigo. 

El Capitán furioso le dice: "Tte! Ya se lo había dicho yo, que había muerto!!! Ahora he perdido a dos de mis mejores hombres!!! Dígame, ? valía la pena ir allá para traer un cadáver!?" 

Y el Teniente, moribundo, respondió con el último aliento que le quedaba, pero con una sonrisa de satisfacción enorme: 
"Claro mi Capitán que valiá la pena! Cuando encontré al Tte Rodriguez, mi amigo, todavía estaba vivo y pudo decirme con sus últimas fuerzas: 
"Estaba seguro que vendrías a buscarme."


José Ramón Falconier
Grado: Mayor
Especialidad: Aviador Militar
Unidad de origen: II Brigada Aérea
Sistema de Armas: Learjet LR-35 A
Fecha de nacimiento: 31/5/44
Lugar de nacimiento: Villa Crespo, Entre Ríos
Fecha de fallecimiento: 7/6/82
Lugar de fallecimiento: Gran Malvina

"Carta del Mayor Falconier a sus hijos"


A Ñequi y Mononi: 

Su padre no los abandona, simplemente dio su vida por los demás, por ustedes y vuestros hijos... y los que hereden mi PATRIA. 

Les va a faltar mi compañía y mis consejos, pero les dejo la mejor compañía y el más sabio consejero, a DIOS; aférrense a EL, sientan que lo aman hasta que les estalle el pecho de alegría, y amen limpiamente, que es la única forma de vivir la "buena vida", y cada vez que luchen para no dejarse tentar, para no alejarse de EL, para no aflojar. Yo estaré junto a ustedes, codo a codo aferrando el amor. 

Sean una "familia", respetando y amando a mamá aunque le vean errores, sean siempre solo "uno", siempre unidos. 

Les dejo el apellido: Falconier para que lo lleven con orgullo y dignifiquen, no con dinero ni bienes materiales, sino con cultura, con amor, con belleza de las almas limpias, siendo cada vez más hombre y menos "animal" y por sobre todo enfrentando a la vida con la "verdad", asumiendo responsabilidades aunque les "cueste" sufrir sinsabores, o la vida misma.

Les dejo: 

- muy poco en el orden material, 
- un apellido: "Falconier", y 
- a DIOS (ante quien todo lo demás no importa) 

Papá 

Para que mis hijos lo lean desde jóvenes y hasta que sean viejos, porque a medida que pasen los años, adquieran experiencia, o tengan hijos, le irán encontrando nuevo y más significado a estas palabras que escribí con amor de padre.
 

OSCAR ISMAEL POLTRONIERI


Ex soldado C/62 OSCAR ISMAEL POLTRONIERI 

"Sobre el pecho de oscar Poltronieri, la Guerra a prendido un sin fin de indiferencias, historias y medallas"
La única "Cruz Nación Argentina", el Máximo y único Galardón al Heroico Valor en Combate que el Ejercito Argentino otorgara a un soldado Raso, en la historia de nuestro país.

Nacido en Mercedes Prov. de Bs. As.

Oscar Poltronieri cumplió el servicio Militar en el Reg. 1 Mec. 6 de Mercedes Prov. Bs. As."La verdad, la primera vez que escuche hablar de un lugar así. Yo me imaginaba algo como Córdoba, Mar del Plata, me imaginaba que iba a viajar. Por eso me fui como cuando te invitan a una joda. A lo primero me reía, pero cuando subí al avión y vi que los otros lloraban me puse serio."

¿Que hizo que Oscar Poltronieri se convirtiera en un héroe?
Ejemplo permanente de sus camaradas, ofreciéndose como voluntario para misiones riesgosas, como se en indica el informe del Ejercito Argentino.

Esto no alcanza para saber todo lo que realmente hizo Oscar Poltronieri, solo él puede explicarnos todo lo que pasó, desde su inquietante y humilde personalidad, dado que viene de un hombre que con solo 19 años de edad, realmente demostró y cumplió ante todos sus compañeros y superiores, que lo de la eterna frase, "Yo por mis compañeros me las juego," no es una utopía y el lo demostro sin dudar.

No se las jugo en un bar, en una contienda de barrio o en una cancha de fútbol, se las jugo ante unas de las primeras potencias del mundo y en una causa muy especial La Guerra de Malvinas, lejos de las intenciones políticas que rodean este tipo de conflictos, no era el problema de Oscar Poltronieri, Su problema era defender nuestra gran familia, Nuestro Gran Hogar, Nuestra Nación Argentina, que exponía a sus jóvenes hijos, a defender a la Patria.

"VAYANSE, QUE YO ME QUEDO SOLO"...

Esto fue ya en Junio. Estábamos en el Monte dos Hermanas, una noche yo estaba de guardia en la posición adelantada y escucho unas voces raras. No eran de los nuestros, no entendía lo que decían. Le aviso al Teniente, que viene con visor nocturno; los tipos estaban a 50 mts. Los Ingleses venían todos amontonados, tirando tiros por cualquier parte, gritando, tocando el tambor. Un soldado que estaba arriba del monte comenzó a tirales con su Ametralladora (MAG) Ahí nos vieron y comenzó el fuego cruzado. A mi lado cayo un compañero con la cara llena de sangre. a mí me dio impresión verlo, me dio más coraje, mas bronca...

.....Yo le daba y le daba a la MAG. Ramón, el que había caído al lado mío, era mi compañero de arma. él era MAG N° 2 y yo MAG N° 1. Éramos muy amigos, por eso me dio tanta bronca. Ahí me dije: "Si a él lo mataron a mí me van a matar también. ¿Por que me la voy a salvar?". Entonces tenía que jugarme....Era casi de día; yo tiraba y tiraba, mi abastecedor, el que le ponía las cintas a la MAG, estaba cansado, pero yo seguía y seguía tirando contra los tipos. No se la iban a salvar. En un momento parecía que todos los Ingleses querían pararme, les jodía mi Ametralladora, sentía como pasaban las balas, a las trazantes se las veía clarito...Atrás de unas piedras estábamos nosotros amontonados, y a la orden de retirada, todos mis compañeros comenzaron a salir de sus posiciones, se fueron replegando hasta que en un momento estoy con mi abastecedor y el ayudante apuntador. Entonces les digo a los pibes: "Váyanse, repliéguense, que yo me quedo solo". Ellos no querían, me decían: "Negro, vayámonos todos, a vos solo te van a matar, te la van a dar". Yo les contesto: "No váyanse ustedes, tienen familia, amigos, todo". Yo también tengo familia, amigos, pero ellos siempre entienden. "¡Y váyanse de una vez, carajo, después voy a ir yo!". Solamente quedaba cerca de mí un Sargento, pero yo sabía que la señora de el, justo ese día había tenido una nena. Le había llegado un telegrama. Le digo entonces al Sargento: "Mi sargento, usted tiene un nuevo hijo en el mundo y tiene que verlo. Repliéguese. Déjeme a mi solo. Yo soy soltero y prefiero morir yo, antes que usted. Me voy a arreglar". y me arregle...

...A lo lejos veía como peleaba la gente del RI7 de La Plata, en Monte Longdon atrás nuestro cerca de la playa. Llovían las balas sobre mí, estaba solo. Me repliego y tiro, me repliego y tiro, hasta que llegué al pueblo...

En Puerto Argentino les pregunto a unos soldados si sabían dónde estaba el RI6, yo quería volver con los míos, Ellos dijeron que habían pasado por ahí y que les dijeron que el punto de reunión del Regimiento era el cementerio.

Cuando llego al cementerio ya habían pasado casi dos días, mis compañeros me ven y no lo pueden creer. Ellos pensaban que me habían matado los Ingleses. Y yo les digo: "Que, ?¡ Esos tipos a mi no me matan, que va´cer, me salvé, no me la dieron...!"Todos empezaron a gritar, a abrazarme, se me tiraban encima, como en la cancha al que hace un Gol. Luego me levantaron, me llevaron en andas, tenían mucha alegría de verme. Entonces lloré... Después me enteré que al hacer el parte, me habían dado por muerto o desaparecido, pero el Sargento contó que yo me había quedado en la posición tirando con mi MAG. El Teniente no podía creer que yo hubiera vuelto, me agarra y me da un abrazo, y me dice: "¡Poltronieri!". "Que va´cer", dije yo, "El destino mío era volver. Acá estoy".

...De allí fuimos al puerto, tres días esperamos el Barco que nos iba a llevar, el "Bahía Paraíso" Ya éramos prisioneros, no podíamos salir de allí...

Uno de los nuestros sabía Inglés. Por él nos enteramos de lo que hablaban de nosotros. Esos tipos dijeron: "A pesar de que son muy jóvenes, tienen buen entrenamiento.

"Yo pensaba, pensaba en lo que habíamos hecho y adonde íbamos, ahora.... yo estaba solo y lloraba de la bronca."

Cruz “La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate” al Soldado Clase 1962 Oscar Ismael Poltronieri del RI 6:

“Constituirse durante toda la campaña en ejemplo permanente de sus camaradas, por su espíritu de lucha sencillez y arrojo, ofreciéndose como voluntario para misiones riesgosas. En combates desarrollados en las zonas de los Montes Dos Hermanas y Tumbledown, operó eficazmente con una ametralladora deteniendo ataques enemigos. Fue siempre el último en replegarse, resultando sobrepasado en ocasiones por los ingleses. Dos veces se lo tuvo por muerto, pero logró reunirse con su sección y siguió combatiendo con igual decisión y eficacia”.



El Capitán de Fragata Pedro Edgardo Giachino y su actuación al frente del BIM Nº 2 durante el 2 de abril de 1982. 

Nació el 28 de mayo de 1947 en la provincia de Mendoza, donde realizó sus estudios primarios y secundarios. Ingresó a la Armada Argentina el 3 de febrero de 1964 como cadete del Curso Preparatorio de la Escuela Naval Militar. Se inclinó por la Infantería de Marina, destacándose rápidamente por su elevado espíritu militar.
Luego de finalizar el Viaje de Instrucción a bordo de la Fragata ARA "Libertad”, se recibió de Guardiamarina de Infantería de Marina el 30 de diciembre de 1967, integrando la Promoción 96 de cadetes navales.

En febrero de 1968 realizó un intensivo curso de Comandos para Infantes de Marina en Tierra del Fuego. Su primer destino fue el Batallón de Infantería de Marina N°5.
Sus inclinaciones por el combate en circunstancias especiales, lo llevaron a realizar el curso de Reconocimiento Anfibio en el año 1970.
En 1971 aprobó el curso de Comandos para Personal Superior en la Escuela de Infantería del Ejército Argentino, en el que sobresalió por sus condiciones profesionales.

Completó su formación como comando anfibio al calificarse como paracaidista militar en la Brigada de Infantería Aerotransportada del Ejército Argentino, en Córdoba.
Ascendió a Teniente de Navío el 31 de diciembre de 1975.
Luego, en el Batallón de Infantería de Marina N°1 fue Jefe de una Compañía de Tiradores. Posteriormente ocupó el cargo de Jefe de Operaciones de la Agrupación Comandos Anfibios y más tarde el de Ayudante del Jefe de Operaciones e Inteligencia de la Fuerza de Apoyo Anfibio. El 31 de diciembre de 1981, ya como Capitán de Corbeta, asume su último cargo: Segundo Comandante del Batallón de Infantería de Marina Nº2.

Para las operaciones de recuperación de nuestras Islas Malvinas, Giachino fue Jefe de una patrulla de Comandos Anfibios y Buzos Tácticos que desembarcó el 1 de abril de 1982 desde el Destructor ARA "Santísima Trinidad"

Ascendido "Post Mortem" al grado de Capitán de Fragata de Infantería de Marina. Sus restos descansan en Mar del Plata, donde reside su familia. Fue condecorado "Post Mortem" con la máxima distinción que otorga la Nación Argentina: "La Cruz al heroico valor en combate".

La Armada Argentina reconoce en el Capitán Giachino al arquetipo del jefe, que lidera a sus hombres en combate asumiendo personalmente los riesgos mayores y que, ante órdenes recibidas, las ejecuta puntillosamente, aun a costa de su propia vida. No delegó en sus subordinados la tarea más peligrosa. La tomó para sí, lo que es privilegio de los grandes.

Capitán de Corbeta Pedro E. Giachino de la Infantería de Marina 
muerto en combate el 2 de abril de 1982

EL PRIMER CAIDO EN MALVINAS

Giachino había desplegado sus hombres en abanico frente a la sede gubernamental; a su lado el teniente Diego Fernando García Quiroga, que domina el inglés: 
"Me pegué a Giachino -dice García Quiroga-; él me ordenó: hábleles. Hice una bocina con mis manos y con toda mi voz grité el mensaje: 

'Mr. Hunt (gobernador británico), somos marines argentinos, la isla está tomada, los vehículos anfibios han desembarcado y vienen hacia aquí; hemos cortado su teléfono y le rogamos que salga de la casa solo, desarmado y con las manos sobre la cabeza, a fin de prevenir mayores desgracias. Le aseguro que su rango y dignidad, así como la de toda su familia, serán debidamente respetados".

No hubo respuesta a la intimación de los marines argentinos. García Quiroga repitió el mensaje, sin resultado. Giachino decidió abreviar:
"Tírele un granadazo", le ordenó a García Quiroga, quien lanzó una granada que explotó en el jardín. 
"Mr. Hunt is going to get out" (El Sr. Hunt va a salir), dijeron desde adentro. Pasaron dos minutos y nada. Insistió García Quiroga; esta vez la respuesta fueron ráfagas de ametralladora.

"Jefe -le dijo García Quiroga a Giachino- si no entramos nos cocinan". 
"Sí, hay que entrar", afirmó Giachino; y de un salto llegó hasta la puerta de la gobernación, que fue derribada dando lugar a un largo pasillo; allí cayó Giachino al entrar, mortalmente herido, atrás cayó también el teniente García Quiroga. 

"Sentí que me arrancaban el brazo -dice García Quiroga-. Fue como un hachazo, luego un empujón leve, indoloro y fuego en el abdomen. Pensé en hablar, no sé qué dije, llamé a mi mujer y me caí contra un pequeño cobertizo contra el que se incrustaban las balas".

También el cabo enfermero Ernesto Urbina fue herido gravemente al socorrer a sus jefes. "Me encontraba cruzando fuego con el enemigo -dice Urbina- cuando escuché que alguien pedía un enfermero, llamándome por mí apellido; era el capitán Giachino (... ) que estaba malherido. Tomé la decisión de ir". Allí fue herido Urbina: 
"Corrí tres o cuatro pasos -dice- y de pronto sentí un golpe a la altura de la cintura que me levantó en el aire y caí de espalda". Así pasaron tres horas, hasta que los heridos pudieron ser retirados.


Teniente de Fragata Diego García Quiroga


Cabo - Ernesto Urbina



SARGENTO PRIMERO MARIO CISNERO


Nace en Catamarca el 11 Mayo de 1956. Ingresó a la ESSC en el año 1972, egresando como Cabo de Infantería en Dic 73. En 1977, hizo el Curso de Formación de Comandos.

A partir de allí se convierte en uno de los instructores más notorios del curso, influyendo decisivamente en la personalidad y el espíritu de muchos de los futuros Comandos de esa especialidad. Con el grado de Sargento, en la segunda quincena de mayo de 1982, llega a las Islas Malvinas, integrando la Ca Cdo(s) 602.

Muere heroicamente combatiendo contra fuerzas del SAS del Ejército Británico.

Por su perseverancia y fidelidad a sus principios, lo apodaban "Perro".

El Sargento Cisnero es una verdadera leyenda entre los que ostentan con orgullo la aptitud de comando, y un ejemplo para todos los que pertenecen al Arma de Infantería. Recibió la condecoración “La Nación Argentina al Muerto en Combate”.

Durante su preparación militar, el Sargento Cisnero cumplió misiones como instructor de comandos en un destacamento militar de la provincia de La Pampa.

Al estallar el conflicto, donó el 50% de su sueldo al Fondo Patriótico y solicitó en reiteradas oportunidades ser trasladado al frente de lucha.

En mayo logra finalmente su traslado. Cuando salió de La Pampa les escribió a sus camaradas “...no me entrego prisionero, ganamos o no vuelvo”.

Cuando partió de Buenos Aires hacia el sur, le dijo a su hermano que lo acompañaba “si no vuelvo no me lloren...”.

Su nombre y sus hazañas recogieron toda la admiración de la Patria Sudamericana. En su honor llevan el nombre de Mario Antonio Cisnero la 1° sección de la Compañía de Tropas Especiales de la República de Panamá, la Compañía de Comandos “Chorrillos”, en la República de Perú, país en donde fue declarado Héroe Nacional, el Hall Histórico de la Compañía de Comandos 601en Campo de Mayo, el aula de Instrucción en el Destacamento de Inteligencia 143 en Neuquen, el aula de instrucción de Cuadros en el Destacamento de Inteligencia 162 de La Pampa, el Casino de Suboficiales de La Pampa, entre otros lugares.


Raúl Pateras Pescara de Castelluccio (Buenos Aires, 1890 - París, 1966), Marqués de Pateras-Pescara, fue un abogado Argentino e inventor especializado en hidroaviones y helicópteros, como así también en motores, compresores, y en el llamado «Motor de pistón libre de Pescara».

Biografía
Al comienzo del siglo XX, su familia regresó desde Buenos Aires a Europa. El trabajo con Gustavo Eiffel en investigaciones con un Túnel de viento para probar un modelo de hidroavión torpedero llamado el "Pateras-Pescara".

En 1912, el ministro de la armada italiana evaluó el primer lanzador de torpedos acuático, basado en el modelo de Pescara. Pescara se encontró con Alberto Santos Dumont en París al comienzo de la primera guerra mundial.

En 1917, solicitó en España las patentes números 63.659, del 7 de abril de 1917, seguidas por otras 98 patentes más hasta 1929.

En 1919, Pescara construyó varios helicópteros de hélices contrarrotativas principalmente descritos en su décima patente francesa número 533.820 enviada desde España el 21 de febrero de 1920. Titulada "Rational Helicopter" esta patente de hecho describe a un verdadero helicóptero. Desde 1919 hasta 1923, envía más de cuarenta patentes a varios países.

Provisto de uno de estos vehículos de doble rotor coaxial, el 18 de abril de 1924 fue capaz de alcanzar un nuevo récord mundial de vuelo con 736 metros de recorrido en 4 minutos 11 segundos. (Aproximadamente 13 km/h) a una altura de 1,8m.

En 1929, junto a su hermano Henri, el ingeniero Italiano Moglia, y el gobierno español, funda la Fabrica Nacional de Automóvilescon una inversión de 70 millones de pesetas. El Nacional Pescara fue exhibido en 1931, en el gran palacio. En 1931 este auto de ocho cilindros gana la carrera del Grand Prix de la costa europea. La Guerra civil española fuerza a Pescara a regresar a Francia. El 28 de febrero de 1933, la compañía Pescara Auto-compressor fue dada a conocer en Luxemburgo. Los registros públicos muestran su dirección como Bv. Royal 33. Se mantuvo activo comercialmente durante 30 años, respaldado por 6 patentes francesas. Uno de los accionistas fue Pescara & Raymond Corporation con base en Dover, Delaware, USA.

Durante la segunda guerra mundial, Pescara trabajó en equipos para energía eléctrica en Portugal. El motor de pistón libre acaparó la atención nuevamente cuando fue producido en forma masiva por SIGMA, empresa que desarrolló el GS34, un generador de 1200-HP. Pescara se reúne con sus hijos en París en 1963 donde cumplió tareas como experto en S.N Marep para las pruebas del motor de 2000-HP el ELPH 40.

El 29 de diciembre de 1965, delega el mando a su hijo más pequeño Christian de Pescara para llevar adelante todas las tareas de los negocios relacionados con las máquinas de pistón libre para su desarrollo y sus diversas aplicaciones en la industria.

Raúl Pateras-Pescara propone luego la producción de máquinas más potentes (nuevos generadores en tándem basados en los generadores clásicos EPLH 40 y GS34) La creación de una compañía para aplicar estos conceptos estaba en camino cuando muere Pescara.


El Helicóptero
Existe una historia que dice que en el año 500 A. C., técnicos chinos ya diseñaron un "trompo volador", juguete que consistía en un palo con una hélice acoplada a un extremo que, al girar entre las manos, se elevaba a la vez que giraba rápidamente; sería el primer antecedente del fundamento del helicóptero.

Hacia el año 1490, Leonardo da Vinci fue la primera persona que diseñó y dibujó en unos bocetos un artefacto volador con un rotor helicoidal, pero hasta la invención del avión motorizado en el siglo XX no se iniciaron los esfuerzos dirigidos a lograr una aeronave de este tipo. Personas como Jan Bahyl, Enrico Forlanini, Oszkár Asbóth, Etienne Oehmichen, Louis Breguet, Paul Cornu, Emile Berliner, Ogneslav Kostovic, Federico Cantero, Stepanovic e Igor Sikorsky desarrollaron este tipo de aparato, a partir del autogiro de Juan de la Cierva, inventado en 1923. 

""El primer vuelo de un helicóptero medianamente controlable fue realizado por el argentino Raúl Pateras de Pescara en 1916 en Buenos Aires, Argentina. En 1931"" 

los ingenieros aeronáuticos soviéticos Boris Yuriev y Alexei Cheremukhin comenzaron sus experimentos con el helicóptero TsAGI 1-EA, el primer aparato conocido con un rotor simple, el cual alcanzó una altitud de 605 metros el 14 de agosto de 1932, con Cheremukhin en los controles.



SUBTENIENTE SILVA - HONOR Y GLORIA!!!!!!!!!!!!!!!!!
SE QUE ES LARGO PERO LEANLO POR FAVOR.


El 15 de junio de 1982, el Capitán de Fragata Carlos Robacio, jefe del Batallón de Infantería de Marina (BIM) Nº 5 y el Comandante inglés recorrían el campo de batalla. Los muertos ingleses ya habían sido retirados y era el turno de los caídos argentinos. De pronto el jefe británico, sorprendido, lo llama al oficial argentino y le señala un cuerpo. Tenía los ojos abiertos, el rostro sereno, una herida cerca del hombro y otra cerca de la cintura y la mano aferrada furiosamente al fusil. El infante de marina argentino tomó el arma por su culata y tironeó. Pero la mano no lo soltó. Parecían una sola pieza. Espontáneamente, ambos combatientes se pararon frente al cadáver e hicieron el saludo militar. Rígidos y emocionados, en medio del silencio del campo de batalla. El argentino decidió que lo enterrarían con el arma que se negaba a devolver. Luego Robacio buscó la chapa de identificación que debía colgarle del cuello. La encontró. La tomó con firmeza y se la arrancó; era el Subteniente Oscar Augusto Silva.

Desde su San Juan natal había partido Oscar con una definida vocación militar. Ya la había puesto a prueba cursando en el Liceo Militar General Espejo. Luego su camino se dirigió a la Escuela Naval. Pero no era ése su destino. No estaba a gusto. Comenzó a cursar la carrera de ingeniería. Tampoco lo satisfizo. Y decidió ingresar al Colegio Militar de la Nación. Rindió para segundo año por su pasado liceísta y entró. Era uno de los más grandes de su promoción (la 112) pero también uno de los más queridos. Porque si algo se destacaba de Silva era su intrínseca bondad. Siempre estaba dispuesto a ayudar a sus compañeros y eso le valía ser uno de los mejores camaradas. Su familia lo llamaba “gordito”, sus camaradas “el sapo”, pero para todos era una bonachón al que le costaba poner “cara de guerra”. De esos de los que se esperan constantemente buenas acciones.

El Colegio Militar lo formó técnicamente. Aprendió a combatir, a conducir hombres y veló las armas. Pero sus inquietudes fueron más allá, porque intuyendo que todo aquello era incompleto, buscó ayuda en el Centro de Estudios Nuestra Señora de la Merced. Allí, un profesor de historia, “maestro de combatientes”, le enseñó que era posible perder una batalla, pero con honor. Y le regaló unos versos de su autoría que decían, en una parte: “Que no me ofrezcan lo que nunca tuve / por compensar lo que nos han quitado,/ el honor de decir: donde yo estuve/ flamea un estandarte soberano”. Renglones que marcaron a fuego al joven cadete.
En noviembre de 1981 egresó del Colegio Militar como Subteniente del arma de Infantería. Pero, en medio de la alegría, tuvo que sufrir un enorme dolor. Cuando su familia se dirigía a Buenos Aires para compartir con él ese momento, un accidente automovilístico acabó con la vida de su madre y dejó internado a su padre y a una hermana. Sus jefes le ordenaron que se dirigiera a su casa a hacerse cargo de la tragedia. Así lo hizo. Marchó a San Juan en compañía de su hermana Ana Clara, que vivía con él en Buenos Aires, y su novia. Allí fue una vez más lo que había sido siempre para sus hermanas: el puntal sobre el cual se asentaba la estructura del ánimo familiar. Con sus modales suaves pero firmes, sus palabras de aliento, su presencia tranquilizadora, navegó en medio de la tormenta familiar. Y fue un gran piloto.

Días después, en una ceremonia privada, el general Leopoldo Galtieri le entregó el sable. Ninguno de los dos sabía lo que le iba a pasar al joven oficial poco tiempo después. Porque tres meses más tarde se lanzaba el Operativo Rosario, se recuperaban las Islas Malvinas para la Patria y la Argentina se conmovía como nunca antes en sus últimos ciento cincuenta años de vida.
Mientras los argentinos se congregaban en Plaza de Mayo para apoyar a la empresa, el Ejército entero se movilizaba. Por eso Silva, destinado en el Regimiento de Infantería 4 de Monte Caseros, se comenzó a preparar para ir al sur primero, y luego para cruzar a las Islas. Llegaron a Comodoro Rivadavia, luego a Río Gallegos, más tarde a las Malvinas. La primera noche en Puerto Argentino, la siguiente al norte del aeropuerto, en la península de Freycinet, para dar la temprana alarma de algún posible ataque por mar. En medio de todo el traqueteo, Silva se mantenía preocupado por sus soldados. Hacía todo lo que podía por mantenerlos bien física y espiritualmente. Rezaba, consolaba, apoyaba. Porque todo era una larga espera en la que había lugar para el miedo y la incertidumbre.
Mientras esto ocurría, el avance inglés había tenido éxito. Desembarcados el 21 de mayo en la Bahía de San Carlos, habían avanzado hacia Darwin y allí, pese a los esfuerzos de la Fuerza de Tareas Mercedes, habían vencido a los defensores. En la noche del 28 de mayo se produjo el ataque inglés, en donde falleció el Teniente Estévez. Al día siguiente, los argentinos se rendían y dejaban que los ingleses siguieran su curso hacia Puerto Argentino.
El despliegue invasor se dirigía, entonces, hacia el este de la Isla Soledad, y se enfrentaría con dos cordones defensivos: el primero, en la línea imaginaria que unía de norte a sur, Monte Longdon, Dos Hermanas, Goat Ridge y Harriet. Más al este, el siguiente, que se articulaba en la misma dirección: Wireless Ridge, Tumbledown, Williams y Sapper Hill, todas pequeñas elevaciones que daban su espalda a Puerto Ar-gentino.

En la primera de las posiciones nombradas estuvo el Subteniente Silva. Llegó el 8 de junio y pasó a cumplir la misión de patrullar Goat Ridge de noche, mientras que de día debía ocupar espacio en la zona oeste del Dos Hermanas, junto a la sección del Subteniente Llambías Pravaz, un oficial un año más moderno que Oscar y que ya había tenido escaramuzas que le daban aire de veterano de guerra.
Nuestro héroe venía de la tranquilidad de la vigilancia en la península de Freycinet y pasó, de la noche a la mañana, a cumplir agotadoras jornadas de patrullaje en las zonas nombradas. Pero nada logró bajar su ánimo. Al contrario, ahora era el puntal también para Llambías quien, al encontrarse con un militar más antiguo, descansó un poco su responsabilidad en él. Y de nuevo “el sapo” desplegó su mejor cualidad: la bonhomía.
Por otro lado, ya esperaban un ataque, porque tenían noticias de la caída de Darwin y entendían que, si el desembarco había sido al oeste de la Isla Soledad, ahora tendrían que venir en dirección a donde se encontraban ellos.

Cuando en la noche del 10 al 11 de junio, el Regimiento 3 de Paracaidistas británico atacó Monte Longdon; el Comando 42 de la Real Infantería de Marina hizo lo mismo contra Monte Harriet y el Comando 45 de la Real Infantería de Mari¬na se dispuso a combatir hacia Dos Hermanas, nadie se sorprendió. Por eso no les fue fácil. En este último par de elevaciones (Silva patrullaba Goat Ridge de noche) Llambías resistió con su sección. Cerca de allí, la actitud del regimiento fue heroica. Muere el Teniente Martella y, uno tras otro, caen heridos (entre los jefes) los Subtenientes Nazer, Mosquera y Pérez Grandi. En medio de la confusa noche, con los hombres que puede, Llambías se replegó y se encontró casualmente con Silva. Juntos y con los últimos hombres de ambas secciones, se replegaron hacia el segundo cordón defensivo de Puerto Argentino.

Los ingleses avanzaron, pero a costa de mucha sangre propia. Por eso, al día siguiente, se vieron obligados a descansar. Así, mientras los argentinos se reacomodaban en la línea ya muy cercana a la capital de las islas, los invasores se sobrepasaban y dejaban en primera línea a las tropas frescas del Regimiento de Paracaidistas 2 (en dirección a Wireless Ridge) y los Guardias Escoceses y los Gurkhas (contra Tumbledown y Williams).

Mientras tanto, Silva no perdía la calma, como nunca lo hacía, pero demostraba algo de impaciencia por entrar en combate. No lo había podido hacer en la noche anterior, porque su misión lo alejó del mismo. Pero tenía su alma estremecida por la espera del momento de hacer la guerra. Siempre sin perder la magnanimidad en su trato con sus soldados y subalternos, a quienes seguía consolando y acompañando; animando y conduciendo.
Pudiendo replegarse a la ciudad para evitar el combate, el patriota hizo lo que debía hacer: pedir un puesto de combate en la defensa y quedarse con todos los soldados de su sección que estaban en condiciones de hacerlo.
Lo ubicaron en la fracción del Teniente de Corbeta Vázquez, dentro de las tropas del Batallón de Infantería 5, y desde allí se preparó para el combate final.
Con la oscuridad del 13 de junio comenzó el ataque inglés. Paracaidistas, Guardias escoceses y Gurkhas chocaron contra la última resistencia argentina.
Todo el poderío invasor se desató con su violencia y eficacia. Los argentinos resistían y mataban, los atacantes morían y volvían a aparecer como si nunca perecieran. Las posiciones fueron rodeadas, desgastadas, debilitadas por el fuego de artillería, lentamente, con mucho esfuerzo.

En el medio de todo ello, Oscar Silva había entendido que era su final. Ordenó, disparó, condujo a sus soldados, los animó permanentemente. Era un torbellino que no podía parar hasta encontrarse en el momento con el que había soñado toda su vida: el del máximo sacrificio por la Patria. Usó un arma, otra y otra. De pronto, se quedó sin munición. Miró alrededor. Vio a un soldado muerto con un fusil pesado a su costado. Saltó a esa posición. Lo tomó y decidió no separarse más de él. Volvió a la suya y siguió disparando. En eso, sintió algo caliente cerca de su cintura y comenzó a formarse un manchón rojo sobre su uniforme de combate. Luego, lo mismo, pero cerca de su hombro. Tocó su sangre y se aferró aún más a su arma. En su entorno, los soldados fueron muriendo uno a uno. Pareció quedarse solo. Pero no era así, pues Dios estaba con él. Y el FAP, que era su compañía en el último instante. Era su “novia” como le decían en el Colegio Militar. Cayó. Con mucho esfuerzo, se incorporó a medias y ordenó a todos que se retirasen. Él tenía con qué proteger el repliegue. El enemigo siguió avanzando. Juntó fuerzas, disparó el arma que tenía tomada con una sola mano, apoyando a los que se retiraban. Alcanzó a gritar: ¡Viva la Patria carajo! Y el bramido se escuchó desde Puerto Argentino… hasta el Cielo.
Finalmente, en Monte Tumbledown, la Poesía se convirtió en Historia y el cadáver del Subteniente Oscar Augusto Silva fue el estandarte soberano que flameó para siempre sobre nuestra tierra.


Cabo Roberto Baruzzo

Su unidad había sido ubicada primero en el Monte Kent, para después ser enviada a Darwin. Pero una sección compuesta mayormente de personal de cuadros, con Baruzzo incluido, se quedó en la zona, al mando del teniente primero Gorriti.
En los días previos al ataque contra Monte London, los bombardeos ingleses sobre esa área se habían intensificado. El mismo Baruzzo fue herido en la mano por una esquirla. En una de las noches, el cabo oyó gritos desgarradores. A pesar del cañoneo, salió de su pozo de zorro y encontró a un soldado con la pierna destrozada por el fuego naval enemigo. Sin titubear, dejó su fusil y cargó al herido hasta el puesto de enfermería, tratando de evitar que se desangrara.

En la noche del 10 al 11 de junio, Puerto Argentino mostraba el espectáculo fantasmagórico que ofrecía la ofensiva británica. En medio de un estruendo ensordecedor, los montes aledaños eran cruzados por una miríada de proyectiles trazantes e intermitentemente iluminados por bengalas, allí, en eso ...s momentos, estaban matando y muriendo muchos bravos soldados argentinos.
En medio del fragor, la sección de Baruzzo ya se había replegado hacia el Monte Harriet, sobre el cual los ingleses estaban realizando una acción envolvente. Varios grupos de soldados del 12 y del Regimiento 4 quedaron aislados. El teniente primero Jorge Echeverría, un oficial de Inteligencia de esta última unidad, los agrupa y encabeza la resistencia, Baruzzo se suma a ellos y ve a al oficial parapetado detrás de una roca, disparando su FAL.

Incursionando la zona de combate, Baruzzo despoja a uno de los caídos británicos de su visor nocturno. “Ahora la diferencia en recursos ya no será tan despareja”, piensa. Con el visor va ubicando las cabezas de los ingleses que asoman detrás de las rocas, y tanto Baruzzo, como su jefe afinan la puntería. Los soldados de Su Majestad, por su parte, los rocían de plomo e insultos.
Las trazantes pegan a centímetros del cuerpo del oficial, finalmente este es herido en la pierna y cae en un claro, ya fuera de la protección de la roca. Cuando Baruzzo se le quiere acercar, un inglés surge de la oscuridad y le tira al cabo. Yerra el primer disparo, pero antes de que pueda efectuar el segundo, Echeverría, disparando desde el suelo, lo abate. Otro inglés le tira a Echeverría, pero Baruzzo lo mata de un certero disparo. Cerca de ellos, el conscripto Gorosito pelea como un león. Los adversarios están a apenas siete u ocho metros uno del otro y sólo pueden verse las siluetas en los breves momentos en que alguna bengala ilumina la zona.
Echeverría está sangrando profusamente: tiene tres balazos en la pierna. El joven cabo – de apenas 22 años – con el cordón de la chaquetilla del oficial, le hace un torniquete en el muslo. Echeverría se levanta y empiezan a caminar por un desfiladero, mientras a su alrededor siguen impactando las trazantes. De repente, de atrás de un peñasco, entre la neblina y las bengalas, surge la silueta de un inglés, quien dispara, y le da de lleno a Echeverría. Baruzzo contesta el fuego y el atacante se desploma muerto.

Esta vez Echeverría había sido herido en el hombro y el brazo: una sola bala le causo dos orificios de entrada y dos de salida. El teniente primero cae boca abajo y Baruzzo ve que le está brotando sangre por el cuello. “Se me está desangrando!”, se desespera el cabo. Aún hoy, el suboficial no puede hablar de su jefe sin emocionarse:
“El es uno de mis más grandes orgullos. Un hombre de un coraje impresionante. Allí, con cinco heridas de bala, estaba íntegro, tenía una tranquilidad increíble, una gran paz. Con total naturalidad, me ordenó que yo me retirara, que lo dejara morir allí, que salvara mi vida. Me eché a llorar. Como iba a hacer eso? Yo no soy de abandonar! Y encima a este hombre, que era mi ejemplo de valentía! Tenía conmigo intacta la petaquita de whisky que la superioridad nos había dado junto a un cigarrillo; es que yo no bebo ni fumo. Y le di de tomar. “Eso si que está bueno¨, me comentó y perdio el conocimiento. Lo cubrí, lo agarré de la chaquetilla y empecé a arrastrarlo”.

Súbitamente, Baruzzo se vio rodeado por una sección de Royal Marines del Batallón 42. Sin amilanarse, desenvainó su cuchillo de combate, pero uno de los ingleses con el caño de su fusil le pegó un ligero golpe en la mano, como señalándole que ya todo había terminado. Baruzzo, cubierto de pies a cabeza con la sangre de Echeverría, dejó caer el arma, Y el mismo soldado enemigo lo abrazó con fuerza, fraternalmente.
Roberto Baruzzo recibió la condecoración de la cruz al heroico valor en combate, HONOR Y GLORIA!!!!!


Este Bell UH-1H AE-412 del Comando de Aviación del Ejército Argentino al mando del teniente Ricardo Cúndom cuando aterriza en el helipuerto de Puerto Argentino el 12 de junio de 1982 recibe un impácto de mortero muy cerca de su helicóptero y de los tanques de combustible, salvando milagrosamente su vida aunque las esquirlas dañaron al helicóptero. Detrás se ve destruído el UH-1H AE-418 que volara el teniente Sánchez Mariño.Óleo, 60 cm x 40 cm.


El 28 de mayo de 1982 se realizaron las dos misiones helitransportadas mas importantes realizadas por el Comado de Aviación de Ejército entre Monte Kent y Goose Green. Una fue a la mañana y la otra a la tarde. En la primera participaron un Chinook de la Fuerza Aérea, y por parte de la Aviación de Ejército: un Puma, seis Bell UH-1H y dos Agusta A-109 como escoltas artillados. En la segunda realizada a la tarde antes de que oscureciera participaron las mismas aeronaves menos un UH-1H del CAE. El Chinook de Fuerza Aérea despegó antes que el resto. En ambas misiones el peligro fue constante ya que operaron bajo el intenso fuego de artillería de los ingleses. Esta pintura muestra el momento en que aterrizaban en Goose Green por la tarde los efectivos del CAE y es un reconocimiento a aquellos jóvenes pilotos helicopterístas del Ejército Argentino que arriesgaron sus vidas día a día durante el conflicto. Los protagonistas fueron los siguientes pilotos: del Aerospatiale Puma: Roberto Yanzi y Hugo Pérez Cometto; de los Bell UH-1H: Jorge Svendsen, Francisco Ramírez, Horacio Sanchez Mariño, Guillermo Anaya, Eduardo Sabín Paz y Arturo Jardel. Y de los Agusta: Marcelo Florio y Martín Rubio.


EMBRAER EMB-111 Patrulha volado por la Escuadrilla Antisubmarina de la Armada Argentina durante el Conflicto por las Malvinas.


"Vayan por él"
Mi idea fue mostrar en una interpretación libre, a los tres protagonistas del hundimiento del HMS Sheffield, el 4 de mayo de 1982. Se ve al avión explorador Neptune que desde la altura capta al objetivo e imparte las coordenadas a los cazadores para que en vuelo rasante vayan por su presa. La tripulación respectiva de la sección de los Super Etendard 3-A-202 y 3-A-203 que impactan con sus Exocet al buque fueron el Capitán de Corbeta Bedacarratz y Teniente de Navío Mayora. La tripulación del Neptune 2-P-112 era la siguiente: CF Ernesto Proni Leston (Comandante), CF Sergio Sepetich (Copiloto), TF Juan Gatti (Navegante), TN Guillermo Meneses (OCO), TF José María Pernuzzi (Radarista), SPAE Aníbal Sosa (MEA), SIAE Juan Heredia (Mecánico), CPAE Luis del Negro (Artillero), CPAE Hugo Saavedra (Ayte Mecánico), CPAE Daniel Yerba, CIAE Fernández (Superviviencia).


Piloto del Douglas A-4Q 3-A-305 perteneciente a la Armada Argentina, de su ataque y posterior hundimiento de la fragata tipo 21, HMS Ardent, el 21 de mayo de 1982.


Agarrame si podés, gringo!

El 21 de Mayo el entonces Tte. Aviador Militar del Ejército Argentino Horacio Sánchez Mariño a los mandos del Bell UH-1H AE-418 emprendía una misión para dejar comandos en las cercanías de Monte Kent durante la Guerra de Malvinas. En ese momento fue interceptado por una PAC de Harriers que sin poder derribarlo, lo obligan a realizar un aterrizaje. Tras abandonar sus ocupantes al helicóptero por seguridad uno de los Harriers dispara su dotación completa de cohetes volviéndo a errar al blanco y sin consecuencias para los tripulantes. Algunas de las esquirlas dañaron las palas del rotor principal que fue posteriormente reparado en el lugar usando adhesivo Poxipol lo que le permitió al helicóptero seguir operando hasta finales de la contienda.


Ataque en conjunto: El 31 de Mayo de 1982, tuvo lugar el único ataque conjunto de la guerra (ARA-FAA). Los atacantes eran: Sección Super Etendard (indicativo "Ala" ) Cap. de Cbta. Francisco, Tte de Navío Collavino (ARA); Sección A-4C (indicativo "Zonda" ) 1er. Ten. Ureta, Alf. Isaac, 1er Ten. Vázquez (FEC), 1er Ten. Castillo (FEC) (FAA). Tras un agotador vuelo -que incluyó reabastecimientos en vuelo desde los KC-130 de la FAA- las dos secciones se aproximaron a los blancos desde el Este, haciendo uso del elemento sorpresa. La Sección Ala lanzó el -entonces- ultimo AM-39 Exocet del inventario naval argentino, mientras que la Sección Zonda comenzó a perseguir la estela del misil para ubicar a la Task Force britanica. Aunque los 1eros. Ten. Castillo y Vázquez fueron derribados, tanto Ureta como Isaac alcanzaron a la flota británica y lanzaron sus bombas. De acuerdo al relato de estos dos últimos, el Exocet impactó en el HMS Invencible, y ellos posteriormente lo bombardearon.


A tiempo:

El Douglas A-4B de la Fuerza Aérea Argentina pilotado por el Alférez Dellepiane regresa con sus tanques perforados luego del ataque en Bahía Agradable el 8 de Junio de 1982 durante la Guerra de Malvinas. Cuando declara la emergencia un KC-130 de la misma fuerza lo auxilia trasbasándole combustible para que su motor no se detenga. El resto del combustible es expulsado por las perforaciones producidas por las esquirlas del bombardeo. Ambos aviones llegaron a salvo al continente.


Portaaviones - ARA 25 de Mayo
"Relato Del Dr. Gustavo Perramón Pearson"

El domingo 23 de noviembre de 1969 se produjo el primer aterrizaje de un avión naval argentino en la cubierta del portaaviones "ARA 25 de Mayo".
Fue un Tracker S-2A, de la Fuerza Aeronaval N° 2, comandado por el entonces Capitán de Fragata Dn. Alfredo del Fresno y el Teniente de Navío Dn. Raúl Oscar Pirra como copiloto. El señalero, el entonces Teniente de Navío Estrada, dio el OK final y el avión "estrenó" la pista con un perfecto enganche ene segundo cable. Eran las 10 de la mañana aproximadamente y con vivas, gran algarabía y aplausos prolongados, que incluyó boinas al aire, se dio rienda suelta a una emoción contenida durante largos días de trabajos previos.

La aeronave permaneció poco más de una hora abordo, se reabasteció de combustible y decoló - creo que sin catapulta - con rumbo a la Base Aeronaval Comandante Espora, arribando sin novedad.

Tuve el privilegio de vivir ese momento y participar de la emoción y alegría que comento. Hoy en día, aquel hecho, luego de la pericias sufridas por nuestro querido "25 de Mayo" desde su larga inmovilidad para unas reparaciones de fondo que nunca llegaron, hasta su relativamente reciente desguace y venta como chatarra, cobra mayor importancia en la historia de la Aviación Naval y hace que merezca ser recordado.
Demás está decir que al momento de asistir al evento, ni sus protagonistas ni yo como simple testigo, tuvimos conciencia cabal de su profundo significado. Ha sido el transcurso del tiempo y los avatares de nuestra Flota de Mar quienes le han dado, en mi modesto entender, un valor trascendente.

Conociendo la sobriedad del estilo naval, que seguramente habrá registrado el día y la hora de la novedad ocurrida, me atrevo a relatar esta experiencia, en el clima de intimidad y afecto con que la viví, con la expresa intención de mantenerla en la memoria colectiva de la familia naval.


LA TRAMPA DE MISILES:

El HMS Cardiff formaba parte de una trampa bien estructurada que los técnicos habían organizado en el extremo norte del estrecho de las Islas Malvinas, junto con la fragata Broadsword armada con misiles Seawolf y capaz de interceptar aviones atacantes a baja cota. El Cardiff fue reemplazado en su cometido por el destructor gemelo Coventry y los dos buques fueron objeto de furibundos ataques de los Skyhawk.
Era el 25 de mayo, la fiesta nacional argentina, y la Aviación argentina estaba decidida a eliminar a aquellos dos fastidiosos buques. La suerte se puso de parte de los Skyhawk del Grupo 5. 

La Broadsword estaba lista para lanzar los Seawolf, pero cuando iba a hacerlo, el Coventry viró a su proa, dejándola "ciega" e incapaz de enganchar a los aviones atacantes con el radar de los Seawolf. Los Skyhawk acertaron cinco veces en el Coventry, que se dio vuelta y se hundió. Hasta aquel momento, los británicos habían perdido el Ardent, el Antelope, el Sheffield y el Coventry, además del portacontenedores Atlantic Conveyor.
Sin embargo, las tropas desembarcaron sin problemas con su material y las pérdidas para los argentinos se estaban volviendo demasiado pesadas para poderlas soportar: casi la mitad de sus fuerzas aéreas había sido destruida o dañada. La Aviación argentina, sin embargo, no estaba acabada todavía.
El 8 de junio, los buques de desembarco Sir Galahad y Sir Tristram estaban desembarcando tropas en Bluff Cove, no lejos de Puerto Argentino. Toda la operación estaba programada para ser completada al alba, pero las tropas desembarcaron con retraso, un retraso fatal. Localizados por los vigías argentinos, los buques constituían un blanco tentador.

Una vez más los Skyhawk del Grupo 5 atacaron rozando las olas e hicieron estragos entre los soldados, causando más de 50 muertos, aunque los Sea Harrier masacraron a algunos de los atacantes de regreso. Aquellas batallas aeronavales pusieron en evidencia la vulnerabilidad de muchos buques de guerra a los ataques aéreos y las terribles pérdidas sufridas por los pilotos frente a un enemigo bien entrenado.
Las lecciones del conflicto fueron aprendidas por las armadas y las fuerzas aéreas de todo el mundo; el valor demostrado por ambos contendientes no será fácilmente olvidado.


"¡SEGUIRME!"

(Extraído del Libro MALVINAS UN SENTIMIENTO del Coronel Mohamed Alí Seineldín , Ed. Sudamericana Episodio 39, pág.138).

-Teniente Estévez, como último esfuerzo posible, para evitar la caída de la Posición Darwin-Goose Green, su Sección contraatacará en dirección NO, para aliviar la presión del enemigo sobre la Compañía "A", del Regimiento 12 de Infantería. Tratará de recomponer, a toda costa, la primera línea. Sé que la misión que le imparto sobrepasa sus posibilidades, pero no me queda otro camino -luego, lo despidió con un fuerte abrazo. La difícil y crítica situación no le permitió agregarle ningún otro tipo de detalles a la orden; además, tratándose de Estévez, eran innecesarios.

-Soldados, en nuestras capacidades están las posibilidades para ejecutar este esfuerzo final, y tratar de recomponer esta dificil situación. Estoy seguro de que el desempeño de todos será acorde a la calidad humana de cada uno de ustedes y a la preparación militar de que disponen -así fue la rápida arenga de Estévez.

Finalmente, todos los integrantes de la fracción, escucharon la mejor y más hermosa orden que puede dar un Jefe: "Seguirme". Pronto estarían inmersos en el combate.

-Para la Sección, sobre las fracciones enemigas que se encuentran detrás del montículo, ¡fuego! Artilleros, sobre el lugar, deriva 20 grados, alza 400 metros, ¡fuego! Esté atento Cabo Castro, en dirección a su flanco derecho, puede surgir alguna nueva amenaza... -diversas órdenes se entrecruzaban en medio del fragor y la ferocidad de la lucha; finalmente, se logra bloquear el avance, y aliviar en parte la presión ejercida por los ingleses.

-Cabo Castro, me hirieron en la pierna, pero no se preocupe, continuaré reglando el tiro de la artillería -gritó, sin titubear, el Teniente Estévez.

-Enfermero, rápido, atienda al Teniente -ordenó Castro, con un grito.

-Me pegaron de nuevo, esta vez en el hombro. Cabo Castro, no abandone el equipo de comunicaciones y continúe dirigiendo el fuego de artillería... -fue su última orden; un certero impacto en la cara, quizás de un tirador especial, lo desplomó sin vida.

-Soldados, el Teniente está muerto, me hago cargo -gritó Castro, y continuó con la misión ordenada, hasta que fue alcanzado por una ráfaga de proyectiles trazantes, que llegaron a quemar su cuerpo.

-Camaradas, me hago cargo del mando de la Sección, nadie se mueve de su puesto, economicen la munición, apunten bien a los blancos que aparezcan -el Soldado Fabricio Carrascul, llevado por el ejemplo heroico de sus Jefes que yacen inermes en el glorioso campo de la guerra, impartió con firmeza su primera orden. -Los ingleses se repliegan, bien, los hemos detenido y los obligamos a retirarse. ¡Viva la Patria! -gritó, con alegría, Carrascul, al ver la maniobra inglesa. En ese momento, un preciso disparo, quizás del mismo tirador especial que eliminó a sus Jefes, le quitó la vida.

Habiendo cumplido con su misión, sin Jefes, agotadas las municiones y transportando sus muertos y heridos, la veterana y gloriosa Primera Sección de Tiradores Especiales se retiró hacia sus posiciones iniciales, habiendo cumplido con la Misión.

Cuando el Teniente Estévez desarrollaba el Curso de Comandos en la Escuela de Infantería, durante el año 1982, durante el desarrollo de una exigente ejercitación propia de la especialidad, tuvo un paro cardíaco. El médico que lo atendió, no obstante declararlo muerto, continuó prodigándole los auxilios correspondientes; milagrosamente, reaccionó. En forma inmediata, sufre un segundo paro, del que vuelve a recuperarse. Fue enviado al Hospital en forma inmediata. Todos se quedaron sorprendidos cuando, al día siguiente, se presentó para continuar el curso.

Sin dudas, el Señor prevé los mejores destinos para sus mejores hijos.


FOTO: Izq Gomez Centurion y el Teniente Primero Esteban, dos heroes 

"¡YO CREÍ QUE USTED VENÍA A RENDIRSE!"

-Subteniente Gómez Centurión, la Sección del Teniente Estévez ha sido, prácticamente, diezmada; pero ha cumplido con la misión de bloquear el ataque inglés que se ejecutaba sobre nuestras primeras líneas. Le comunico que Estévez ha fallecido heroicamente -el Teniente Primero Esteban, que recién se había reintegrado a la Compañía "C", después de su brillante acción en el Estrecho de San Carlos, fue quien le dio esta dolorosa noticia a quien fuera su camarada y amigo. En el rostro de Gómez Centurión se reveló la tristeza por la noticia. La crítica situación del momento impedía otra manifestación acorde con el acontecimiento.

-Es mi intención emplear su Sección para explotar lo hecho por Estévez. Esto, como última posibilidad, porque no se dispone de otras reservas y por la supremacía de la aviación inglesa. Usted es nuestra última carta. Entonces, usted ejecutará un nuevo contraataque hacia el Norte, apoyando su flanco derecho en el mar, con la finalidad de aprovechar el buen trabajo realizado por la Sección Estévez -concluyó Esteban.

Avanzó a través del fuego poco denso de artillería enemiga; en poco tiempo ya debió enfrentar al Segundo Batallón de Paracaidistas. Se originó un intenso tiroteo con armas automáticas, que duró aproximadamente treinta minutos; los ingleses quedaron cercados, entre el mar y un campo minado propio. La presentación de la Sección de Gómez Centurión los sorprendió y les provocó importantes bajas.

-Mi Subteniente, los ingleses suspendieron el fuego -gritó el Sargento Sergio Ismael García, Encargado de la Sección.

-¿Qué harán ahora? -el subteniente seguía cada uno de sus movimientos con los prismáticos.

-Están agitando sus fusiles y sus cascos en señal de parlamento -dijo el Sargento García, con entusiasmo. -¡Alto el fuego! -ordena Gómez Centurión a su aguerrida Sección de Tiradores Especiales; la orden se fue transmitiendo entre los soldados.

-Se acerca hacia nosotros.

-García, esté atento, me adelantaré para recibirlo; si llega a ocurrirme algo, abra el fuego con todas las armas -avanzó hacia el que venía, casi corriendo. La distancia aproximada era de doscientos metros. Llegó primero y allí lo esperó.

-¿Do you speak english? -preguntó el inglés, que resultó ser el Teniente Coronel Jones, Jefe del Regimiento 2 de Paracaidistas.

-Yes -respondió Gómez Centurión; dominaba el idioma inglés, por su permanencia en el exterior, acompañando a su padre.

-Terminó todo para ustedes, si me entrega el armamento de toda su tropa, le garantizo que van a salir vivos -dijo Jones.

-¡Yo creí que usted venía a rendirse! -respondió el Subteniente, en perfecto inglés, y basándose en la crítica situación en la que los ingleses se encontraban. Habían sufrido importantes bajas, los heridos estaban siendo retirados por los camilleros, bajo la vista de todos.

-Lieutenant Colonel, you have to retire. In two mínutes, I will start the fire -gritó, enojado, recriminándolo por su actitud de soberbia; se replegó con la misma premura con la que había concurrido al encuentro. Mientras regresaba a su posición, la Sección comienza a recibir fuego desde el SE. Sin dudas, los ingleses, aprovechando el tiempo de parlamento, desplazaron fuerzas al flanco, con la finalidad de rodearlos. Aún faltándole unos metros para llegar hasta los suyos, y previendo lo peor, vuelve a girar sobre sí mismo.

-Me engañaste -observa a Jones, que ya estaba en posición de abrir el fuego, y dispara sobre él; lo hiere de muerte.

Con los ingleses ubicados en mejores condiciones tácticas, ganadas durante el tiempo en que duró el parlamento, se desató un intenso fuego entre ambas partes; ambos bandos sufrieron importantes bajas. -Sargento García, con los soldados Austín y Allende, trate de acercarse a la ametralladora que está disparando desde nuestro flanco, emplee granadas de mano para tratar de silenciarla. -La situación era muy crítica.

Mientras seguía dirigiendo el fuego en contra de la Unidad de Paracaidistas, que se encontraba desplegada a su frente, en un instante gira la cabeza para verificar la acción de la patrulla enviada, y los ve cuando caen heridos de muerte por una ráfaga de ametralladora.

-Malditos.

El fuego enemigo se hizo cada vez más intenso; resolvió replegarse con el primero y segundo grupos, protegidos por el tercer grupo que quedó a retaguardia, a modo de protección. Cuando esta última fracción inicia su repliegue, es herido el Cabo Fernández; debieron dejarlo por la gravedad de sus heridas.

-No se preocupe Fernández, volveré a buscarlo -y lo cubre con su poncho.

La intrépida y gloriosa Sección se retira con siete muertos y quince heridos. Un precario fuego, de la Artillería propia, cubrió su repliegue.

La suerte de la Guarnición Darwin-Goose Green quedó sellada. Ya no se dispone de más tropas para enfrentar al creciente ejército inglés.

-Necesito 2 voluntarios para rescatar al Cabo Fernández -ante este pedido del Subteniente Gómez Centurión, toda su fracción dio un paso adelante.

Por la noche, tras infiltrarse entre las líneas enemigas, logra rescatar a Fernández, quien se encontraba casi en estado de agonía. Con el concurso de los médicos logran salvarle la vida.

IA-58 Pucará del teniente Giménez atacando un helicóptero inglés

El Teniente Gimenez da su último golpe

En la segunda misión del día que constaba en la salida de 2 IA-58 Pucará hacia posiciones avanzadas britanicas sobre el campo de batalla y todo otro blanco que se presentare. La sección era conducida por el teniente Miguel Gimenez con el teniente Cimbaro como numeral, que volaba su segunda incursión del día.

Los 2 aviones llegaron a la zona de Camilla Creek House e inmediatamente divisaron a 2 helicópteros Scout del Escuadrón de Comando de Brigada, dedicado a la evacuación de heridos (los pilotos de Pucará vieron naturalmente sólo a dos helicópteros enemigos).

Gimenez y Címbaro eligieron cada uno un aparato del adversario para atacarlo con sus cañones, pero los helicópteros británicos los vieron e iniciaron maniobras evasivas.

Cuando se separaban e intentaban aterrizar, Gimenez pudo alcanzar al Scout XT629 con una andanada al observador, sargento A.R. Belcher y aquí surge otra de las confusiones entre las versiones de ambos lados, mientras Címbaro asegura que derribó al otro helicóptero, los ingleses dicen que solamente lo obligó a hacer un aterrizaje de emergencia.

Poco después y en circunstancias que distan mucho de estar claras, los aviones se separaron en medio de nubes bajas y tanto Címbaro como el CIC de Puerto Argentino perdieron contacto radial con Gimenez. Nunca se lo vio de nuevo y no se hallaron rastros de su avion hasta hace poco tiempo y se pudo determinar que la poca altura y la pobre visibilidad lo llevaron a estrellarse contra una elevación del terreno.

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