miércoles, 30 de noviembre de 2011


Grumman US2A Tracker 


Especificaciones:
Tipo Avión de guerra antisubmarina
Fabricante Grumman
Primer vuelo 4 de diciembre de 1952
Introducido febrero de 1954
Retirado 1976 (Estados Unidos)
Estado En servicio (Argentina)
N.º construidos 1284
Variantes Grumman C-1 Trader, Grumman E-1 Tracer y Conair Firecat
Tripulación: 4 (dos pilotos y dos operadores de sistemas)
Longitud: 13,26 m
Envergadura: 22,12 m
Altura: 5,33 m
Superficie alar: 45,06 m²
Peso vacío: 8.310 kg
Peso cargado: 10.630 kg
Planta motriz: 2× Radial Wright R-1820-82WA.
Potencia: 1.525 HP cada uno.
Velocidad máxima operativa (Vno): 450 km/h
Velocidad crucero (Vc): 240 km/h
Alcance: 2.170 km
Techo de servicio: 6.700 m
Carga alar: 0,22 kg/m²

Armamento:
Puntos de anclaje: 6 pilones subalares para cohetes o cargas de profundidad para cargar una combinación de:
Otros: 2 x torpedos guiados (Mk. 41, Mk. 43, o Mk. 34), cargas de profundidad (Mk. 54), o minas en la bahía de armas

Notas Generales:

El Tracker fue desarrollado a comienzos de los '50s para hacer frente a la creciente actividad submarina soviética, misión que cumplió sobradamente durante alrededor de 30 años de servicios en la USN, quien lo opero intensamente durante la Guerra de Vietnam. Y tan solo pudo reemplazarlo con un avión de semejantes características como es el Lockheed S-3 Viking.

Historia

En los años inmediatos al fin de la II Guerra Mundial, la capacidad antisubmarina embarcada de la US Navy dependía del uso de equipos formados por dos aparatos, uno de ellos equipado con un radar de búsqueda que localizaba al submarino, y otro avión atestado de armas para efectuar el ataque (el predecesor del S-2, el Grumman AF Guardian, era un sistema ASW compuesto por dos aviones, uno con el equipo de detección y el otro con las armas).

Este sistema presentaba serios inconvenientes: por ejemplo, una avería de un sistema tan trivial como el de comunicaciones de radio entre ambos aparatos podía dar al traste con la misión. La situación se hizo aún más complicada con el aumento de prestaciones aportado por los submarinos de propulsión nuclear, que eran más rápidos, silenciosos y capaces de inmersiones a mayores cotas. Se precisaba por tanto una aviónica más compleja para aumentar la capacidad de rastreo y un sistema avanzado de control de armamento, así como más combustible que aumentase el alcance y duración de las patrullas, y un mayor confort para las tripulaciones implicadas en estas "aburridas" misiones de larga duración.

Diseño
A finales de los años cuarenta, la US Navy perfiló sus ideas sobre el tipo de avión antisubmarino que precisaba y Grumman se encargó de diseñar un monoplano bimotor de ala alta, designado Grumman G-89, para cumplir con tales requerimientos. La configuración de ala alta optimizaba el espacio útil del fuselaje, dejando volumen para el equipo de a bordo; el extremo trasero de las góndolas de los motores se convirtió en alberge de sonoboyas lanzables. Otras características incluían una amplia bodega de armas, radar retráctil de búsqueda en la sección trasera del fuselaje, sonda MAD también retráctil y un reflector bajo el ala de estribor, además de alas plegables y gancho de detención para poder operar desde la cubierta de los portaviones.

El 30 de junio de 1950 se encargó a Grumman la construcción de un solo prototipo de evaluación que, designado XS2-F-1 por la US Navy, realizó su vuelo inaugural el 4 de diciembre de 1952. Posteriormente aparecieron las versiones S2F Tracker, WF Tracer y TF Trader, que como consecuencia de la unificación de las designaciones para los tres servicios aéreos fueron redesignadas S-2, E-1 y C-1, respectivamente.
El S-2A, primera versión de serie del Tracker, comenzó a entrar en servicio con el escuadrón antisubmarino VS-26 de la US Navy en febrero de 1954. Además de los más de 500 ejemplares vendidos a la US Navy, se exportaron más de 100 S-2A a 2paises amigos". Algunos de estos aparatos fueron usados en misiones de entrenamiento con la designación TS-2A.
La denominación S-2B se aplicó a los S-2A modificados para llevar el equipo pasivo de búsqueda acústica de largo alcance AQA-3 Jezabel, que operaba en conjunción con el calibrador activo acústico Julie. La siguiente versión de serie fue designada S-2C y estaba provista de una mayor bodega de armas, con ampliación hacia babor, y de sección de cola alargada para compensar el aumento de peso bruto. Muchos S-2A/B/C fueron posteriormente convertidos para su empleo como remolque de blancos y de transporte ligero, bajo las designaciones US-2A/B/C, respectivamente. Un pequeño número de S-2C fue también modificado para desempeñar misiones de reconocimiento fotográfico y recibió la designación RS-2C.

La segunda versión de cierta entidad fue la S-2D, cuyo primer ejemplar voló el 21 de mayo de 1959. Tenía alas de mayor envergadura, superficies de cola también mayores, capacidad de combustible incrementada y doble cabida de sonoboyas en cada góndola motriz, sumando un total de 32. La sección delantera del fuselaje fue asimismo alargada y ensanchada para mejorar el acomodo de los cuatro miembros de la tripulación. El S-2D comenzó a entrar en servicio en mayo de 1961, llegando a equipar a un mínimo de 15 escuadrones de la US Navy. Aquellos que posteriormente fueron modificados para transportar equipo de búsqueda más sofisticado recibieron la designación S-2E, cesando su producción en 1968 tras la entrega de un lote de 14 aparatos a la Real Armada australiana. Los ejemplares S-2B reacondicionados con el mismo equipo avanzado que el S-2E fueron designados S.2F. La compañía de Havilland Aircraf of Canada construyó 100 Tracker para la Real Armada canadiense, los 43 primeros como CS2F-1 y los restantes, provistos de equipos más avanzados, como CS2F-2 designados posteriormente CP-121.






Canadiense



Lucha contra incendios

Además de estas variantes del Tracker, se construyeron 87 TF-1 Trader de nueve plazas, destinados al suministro de la flota en navegación, y 88 E-1B TRacer, provistos de un radomo sobre el fuselaje que albergaba un radar de búsqueda modelo APS-82 para misiones de alerta temprana aerotransportada. La versión final del Tracker, designada S-2G, era similar a la S-2E, pero incorporaba un equipo más avanzado que le permitía operar desde los portaviones de la clase CVS hasta la entrada en servicio operativo del Lockheed S-3 Viking
Grumman produjo 1.185 Trackers, mientras que 99 aviones denominados CS2F fueron fabricados bajo licencia en Canadá por de Havilland Canada. Los Tracker fabricados en los Estados Unidos fueron exportados a muchos países, incluyendo Australia, Japón y Taiwán.
El Tracker fue eventualmente reemplazado en la Armada de los Estados Unidos por el Lockheed S-3 Viking y el último escuadrón de fue disuelto en 1986. Sin embargo, un número de Tracker continuó brindando excelente servicios como bomberos aéreos y en las fuerzas navales de otros países por muchos años más. A modo de ejemplo, los Tracker de la RAN (Royal Australian Navy, Real Armada Australiana) permanecieron en misiones ASW hasta mediados de la década de 1980.

Variantes:

  S-2A – Avión ASW. Primer modelo en producción
TS-2A – Versión de entrenamiento
US-2A – Conversión de S-2A en transporte.
  S-2B – Modificado para transportar el equipo acústico pasivo de largo alcance AQA-3 Jezebel
US-2B – Conversión del S-2B en transporte.
 S-2C – Versión con una bahía de armas agrandada y una mayor envergadura.
RS-2C – Versión de reconocimiento fotográfico.
US-2C – Conversión del S-2C en transporte.
 S-2D – Versión alargada.
 S-2E – Versión modernizada
 S-2F – Versión modernizada
CS2F-1 – Aviones ASW producidos en Canadá, 42 ejemplares construidos.
CS2F-2 – Versión mejorada del CS2F-1 equipado con equipos de navegación táctica de Litton Industries, 57 ejemplares construidos.
CS2F-3 – Denominación de los 43 CS2F-2 mejorados con equipos electrónicos adicionales.
CP-121 – Designación de los Tracker (CS2F-1,-2,-3) canadienses a partir de 1968.
S-2G – Última versión producida
S-2UP
S-2T Turbo Tracker – Tracker modernizados con turbopropulsores.
S-2AT – Versión de bombero aéreo.
S-2ET
Marsh S-2 Turbo Tracker
Conair Firecat o Turbo Firecat – Versión monoplaza de bombero aéreo.
Usuarios: Armada y Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos, Royal Australian Navy, Fuerza Aérea Italiana, Armada Uruguaya, Aviación Naval Argentina, Força Aérea Brasileira, Fuerzas Marítimas de Autodefensa del Japón, Armada de la República de Corea, Servicio de Aviación Naval de Holanda, Marina de Guerra del Perú (Fuerza de Aviación Naval), Armada de la República de China, Taiwán, División Aérea de la Real Armada de Tailandia, Aviación Naval de Turquía y Armada Venezolana.





EN LA ARMADA ARGENTINA




Durante 1958 se pusieron en relieve las falencias del equipamiento antisubmarino de la Aviación Naval, con motivo de la presencia de submarinos no identificados en aguas argentinas. Lo que requirió la inmediata adquisición de aviones Tracker S-2A, que se incorporarían en 1962 junto con el portaaviones ARA "Independencia", desde donde operarían hasta su retiro, en que sería reemplazado por el ARA "25 de Mayo", en el que se alistarían inmediatamente. Con su incorporación se crea la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina, con asiento en sus comienzos en la Base Aeronaval Punta Indio y luego en la definitiva Base Aeronaval Comandante Espora.

Los Tracker a fines de 1978 serían desplegados a bordo del portaaviones y a bases aeronavales, hacia la zona sur del país con motivo del conflicto limítrofe con Chile, realizando vuelos de exploración antisubmarina y antisuperficie. La permanente operación y los avances tecnológicos, determinaron la necesidad de actualizar los medios, lo que se materializó con la adquisición de los Tracker en su versión S-2E, que se integrarían en las operaciones embarcadas junto a los viejos S-2A, que serían modificados a la versión utilitaria, que le permitió llevar a cabo numerosas tareas, como el remolque de blancos, spotting, adiestramiento multimotor, enlace, etc., con lo cual serían transferidos a la 2ª Escuadrilla Aeronaval de Propósitos Generales. 
Las dos versiones operaron desde el portaaviones "25 de Mayo" hasta su puesta en reserva a fines de los años 80.

Allí se decidió instrumentar un programa de mejoras y extensión de la vida útil de los Tracker.

El programa TATA (Turbinización A Trackers Argentinos) significó el cambio a pistón por turbohélices. El nuevo modelo se denominó S-2E (T) Turbo Tracker. Ello fue posible merced a los fondos ya depositados por el programa Hope (adquisición de A-4E's), que fue bloqueado por el embargo estadounidense.
Actualmente el programa está en su última fase, con la mayor parte de los aparatos convertidos o en proceso de hacerlo.

La diferencia más visible es su planta motriz. Los motores originales de pistón fueron reemplazados por sendos turbohélices, amén de modificaciones a su carga portante, especialmente en el refuerzo de las estaciones subalares. Estos refuerzos le permiten llevar torpedos antisubmarinos.
Además, se efectuó una modernización y recorrida de los sistemas electrónicos y sensores.

Estos aviones están preparados para operar embarcados, para lo cual cuentan con un tren de aterrizaje reforzado, puntos de toma para estrobos y gancho de cola. Un patín suplementario de cola lo coloca en posición "nariz arriba" para los catapultajes.
La israelí IAI modificó el 23 en la planta de Shaman que operó para este trabajo en conjunto con Marsh Aviation. El contrato de u$s 30 M contemplaba la modernización de un avión completo en Israel, la entrega de cinco paquetes de conversión y el know-how necesario para que el TAC continuara con los trabajos en la Argentina. Los poco eficientes R-1820-82C fueron reemplazados por 2 Garrett TPE 331-15AW de 1645 HP, con nacelas mejoradas desde el punto de vista aerodinámico y hélices de cinco palas con paso totalmente reversible y construidas con materiales compuestos. Un sensor de torque negativo reduce considerablemente la carga de trabajo del piloto durante los procedimientos de falla de un motor.IAI-Marsh denominaron al Tracker convertido para el COAN como S-2UP Tracker.

Hacia Marzo de 1982, los Tracker son embarcados en el ARA "25 de Mayo", desde donde realizan durante los días previos y subsiguientes a la recuperación de las Islas Malvinas, vuelos de exploración antisubmarina y antisuperficie. Fue durante una navegación de la Flota de Mar, que un Tracker contactó a la Flota británica, iniciándose la planificación de un ataque aéreo, que no pudo concretarse debido a las condiciones meteorológicas, aún así los vuelos de exploración de S-2E continuaron sin resultado, hasta que durante el regreso de la flota al apostadero, es localizado un submarino no identificado y atacado por un Tracker con torpedos, sin que se evidenciaran impactos, sin embargo información británica menciona que un submarino Clase Oberon fue dañado durante el conflicto. 

Los S-2E serían redesplazados a la Estación Aeronaval Río Gallegos desde donde volarían recabando información sobre la localización de unidades enemigas para permitir el cruce a los medios propios, además de realizar vuelos de verificación de costa, de búsqueda y rescate de naufragios y aviadores derribados, siendo detectados e interceptados sin éxito en varias oportunidades por aviones Sea Harrier, durante todo el conflicto.

Los S-2A fueron destacados inmediatamente a Tierra del Fuego desde donde realizaron vuelos de verificación de costa, de exploración de superficie, de búsqueda de naufragios, quizás la más importante en las que intervino fue en la localización de los supervivientes del crucero ARA "Gral. Belgrano".

En 1987 los S-2A cumplieron el 25 Aniversario de su incorporación, con este motivo el 2-G-51 fue pintado con uno de los esquemas de pintura más espectaculares de la aviación militar argentina y la Escuadrilla recibió la visita del escuadrón VS-41 Shamrocks de la USN, que había sido el encargado de impartir el adiestramiento al personal argentino haya por 1962. Al año siguiente los S-2A finalizaban su servicio activo en la Aviación Naval, luego de haber operado a bordo de varios portaaviones estadounidenses, el canadiense HMCS "Bonaventure", el francés MNF "Clemenceau" y en los dos portaaviones que ha tenido la Argentina; siendo asignados al Museo de la Aviación Naval, en donde aun se conserva al 2-G-51 en vuelo. 

Para cumplir con el rol asignado, el Tracker cuenta con los siguientes sistemas electrónicos:Radar de búsqueda en descubierta APS-88A, luz Leight o faro de búsqueda AN/AVQ-2C, MAE (contramedidas electrónicas) AN/ALD-2B, radar altímetro APN-117 bajo el faro de búsqueda, MAD (detector de anomalías magnéticas) AN/ASQ-10 en el cono de cola, AQA-3 Jesebel (equipo acústico de detección pasiva), AN/ARR-52 Julie (receptor de sonoboyas activas), sniffer ANASR-3 para “oler” los gases de escape del posible blanco y doppler AN/APN-153 (V) necesario para medir la velocidad sobre superficie y la deriva del rumbo previsto. Las sonoboyas activas SSQ-47B constituyen los sensores del sistema Julie.
En la bodega de armas se carga un único torpedo buscador activo Mk. 44 o A244S Whitehead, en tanto que en los seis soportes subalares es posible montar cargas de profundidad, bombas o lanzacohetes LAU-68A con cohetes FFAR con cabeza HE de nueve kilogramos.Los datos se procesan con la computadora táctica ACS COTAC de diseño nacional, y la navegación de precisión sobre el mar se lograba con el VLF/Omega Global 500.
En la actualidad el Tracker ha perdido el protagonismo que tuvo en otras épocas, debido fundamentalmente a la desaparición del portaviones y a la incorporación de los P-3B Orion. Estos últimos poseen el escalón siguiente en sistemas de ASW, una autonomía sensiblemente mayor, casi cuatro veces más de carga ofensiva y cuatro turbohélices que permiten variados perfiles operativos.





EN MALVINAS (resumen)


La Escuadrilla integró la Unidad de Tareas 80.2.2, estando subdividida en los Elementos de Tareas 80.2.2.1, dotado con aviones S2-E e integrado por el grueso de la Plana Mayor y Personal de la propia Escuadrilla, y 80.2.2.2 cuya dotación fue integrada con personal y oficiales de otros destinos y algunos cedidos por la Escuadrilla, operando aviones EMB-111 BANDEIRANTE Durante el período en que la Unidad permaneció embarcada en el Portaaviones A.R.A. "25 DE MAYO" como componente de la Fuerza de Tareas 79 su misión fue “Ejecutar Operaciones Navales de Exploración Antisuperficie y de Apoyo Aéreo Antisubmarino Cercano, a fin de proteger a las Unidades de Superficie de la Fuerza de Tareas”. Cumpliendo también, vuelos de apoyo al Aviso A.R.A. "ALFEREZ SOBRAL", luego que fuera atacado por helicópteros ingleses.




A partir del 13 de mayo pasó a integrar la Unidad de Tareas 80.2.2 compuesta por los Elementos de Tareas 80.2.2.1 (S2-E TRACKER) y 80.2.2.2 (EMB-1l1 BANDEIRANTE) con asiento en la Estación Aeronaval RIO GALLEGOS, que como integrante del Grupo de Tareas 80.2 efectuó Operaciones de Apoyo Aéreo Cercano y de Información, a fin de dar protección a las Áreas focales de RIO GALLEGOS y RIO GRANDE.

El criterio de utilización de los medios fue emplear los EMB-111 para el cubrimiento permanente del área de búsqueda asignada (en función de su mayor autonomía) tendiendo a obtener la detección inicial de presuntos incursores y efectuar una clasificación temprana que luego sería ampliada por los S2-E con sus mayores posibilidades técnicas, tratando de obtener la Trayectoria de aproximación. Eventualmente los Tracker darían apoyo a buques que penetraban el bloqueo de la Zona de Exclusión.

El conflicto sorprendió a la Escuadrilla en una etapa de bajo nivel de adiestramiento tanto de pilotos como de operadores y personal de mantenimiento. Las condiciones de alistamiento de los medios no eran las más favorables tampoco, ya que lo imprevisto de la contienda no permitió planificar el mantenimiento en función de disponer a la fecha de la mayor cantidad posible de aeronaves en servicio, para lo que hubo que realizar un esfuerzo por parte de los distintos niveles de apoyo para, en forma gradual, ir alistando los aviones.

Esta labor consistió fundamentalmente en reacondicionar los radares y equipos de alarma electrónica de los S2-E, y desarrollar, instalar y evaluar un equipo capaz de detectar los radares enemigos, medida ésta importantísima por el empleo táctico que se le dio en las operaciones y que en muchos casos los salvó de una destrucción segura. Así fue como se improvisó un MAE con equipos de laboratorio adaptados para las circunstancias, que fueron montados en los S2-E como complemento de su propio MAE y en los Bandeirante como único medio de alerta.



La Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina en Malvinas:

La Escuadrilla utilizó cinco de los seis aviones antisubmarinos Grumman S-2E “Tracker” asignados, participando desde el comienzo de las operaciones con tres aviones embarcados en el Portaaviones ARA “25 de Mayo”.

Una vez reducida la guarnición enemiga por las tropas de nuestra Infantería de Marina, el día 3 de abril aterrizan dos aviones Tacker en la pista de Puerto Argentino, constituyéndose de esa manera en la primera unidad orgánica en operar desde ese aeródromo. Desde allí se realizan algunos vuelos de exploración y antisubmarinos para protección del tráfico mercante propio hacia las islas, hasta que entre los días 12 y 13 de abril se repliega esta unidad para embarcarse nuevamente en el portaaviones como parte de las Fuerzas de Tareas Aeronavales argentinas. Es a partir de aquí que se comienzan a realizar numerosos vuelos de búsqueda de la fuerza enemiga y de protección de la flota.

Entre los días 3 y 13 de abril de 1982, inmediatamente después de la toma de las Islas Malvinas, se destacan en el Aeródromo de Puerto Argentino los aviones 2-AS-22 y 25. Pero dado que conceptualmente el Tracker está destinado a la lucha antisubmarina, la imposición de operaciones antisuperficie casi con exclusividad obligó a poner mucha dedicación en el radar APS-88A y los equipos de alarma electrónica ALD-2B. Y en los días 5 y 6 de abril se instalaron en el TAC (Taller Aeronaval Central) ubicado en la BAN Cte. Espora, equipos MAE con capacidad para detectar emisiones de los radares type 965, comunes en la flota británica, y analizadores espectrales Tectronics TL-13. Estos últimos, a pesar de no ser equipos aeronáuticos, junto con los MAE le dieron al sistema de armas Tracker un aumento comprobado en las probabilidades de supervivencia en un ambiente electrónico hostil, típico de la guerra moderna. Para la puesta a punto de estos sistemas, se realizaron maniobras con los buques A.R.A Hércules y Santísima Trinidad, semejantes a los destructores británicos tipo 42, a fin de precisar datos sobre las aproximaciones bajo el lóbulo del radar durante los vuelos de exploración antisuperficie.

El 1ro. de mayo un avión de esta escuadrilla toma contacto directo con una disposición de buques enemigos y se alista el Portaaviones ARA "25 de Mayo" para atacar con los cazabombarderos A-4Q que se hallaban a bordo. Inmediatamente otro Tracker despega para colaborar en la exploración en contacto del enemigo y, luego de lograrlo, es perseguido por aviones de caza Ingleses sin que estos puedanalcanzarlo. Desafortunadamente, las condiciones meteorológicas reinantes harían imposible el ataque de los A4Q a estas fuerzas Inglesas, las cuales se encontraban a 100 Millas náuticas al Noroeste de Puerto Argentino

Los vuelos continúan durante los días subsiguientes, pero pierde contacto con el enemigo, aunque se mantiene mediante sensores de largo alcance, la certeza de su presencia en la zona.
El 5 de mayo se realiza un vuelo de búsqueda y rescate para localizar al Aviso ARA “Alférez Sobral” el que había sido atacado, pese a su condición de hospital, por helicópteros Ingleses, y en el transcurso del mismo se localiza y ataca con torpedos MK-44 SW a un submarino no identificado (2-AS-23 - Teniente de Navío Carlos E. Cal / Guardiamarina Gustavo Ferrari / Suboficial Segundo Rodolfo Lencina / Cabo Segundo Enzo Panaritti).

En razón de este acontecimiento, desde el ARA "25 de Mayo"se envían refuerzos y las acciones continúan a cargo de un helicóptero “Sea King” y otro avión Tracker (2-AS-24 - Teniente de Navío Enrique Fortini /Teniente de Navío Carlos Ferrer), el cual efectúa un nuevo lanzamiento de torpedo al posible blanco. Si bien se presume clase y nombre del submarino detectado, no se lograría comprobar el resultado de ambos ataques.

Días después se replantea la estrategia a seguir y la escuadrilla se traslada con sus equipos y personal a la Estación Aeronaval de Río Gallegos, donde se reacondiciona y reactiva este viejo aeródromo y comienzan los vuelos de exploración de la superficie del mar hasta las Islas Malvinas. Despegando de noche y en condiciones meteorológicas adversas, se cumplen eficazmente más de 100 misiones de este tipo, asegurando la defensa del litoral donde estaban basados los aviones de caza y ataque de la Armada y de la Fuerza Aérea Argentina y proveyendo información de sumo valor para las fuerzas argentinas.

El 23 de mayo se incorporan a la unidad dos aviones brasileros EMB-111 “Patrulha” que amplían el alcance de los "Tracker" y permiten la exploración al Este de las Islas, continuándose con los vuelos y, en especial, con la misión de asegurar la ausencia de buques piquetes radar en el camino de los transportes aéreos y de la aviación de ataque argentina.
Conocida la caída de Puerto Argentino el 14 de junio se continúa con los vuelos hasta que la unidad se repliega a partir del 23 del mismo mes a su base asiento en Bahía Blanca.
A pesar de operar en condiciones extremas y adversas de capacidad, la escuadrilla no sufrió la pérdida de ningún avión ni registró ningún accidente durante toda la campaña.
Los Tracker volaron en los 90 días que duró el conflicto 800 h en 112 misiones y, operando bajo condiciones y lineamientos ajenos a los habituales, sin sufrir bajas. Las lecciones del conflicto llevan a la incorporación de una computadora táctica de diseño totalmente nacional en 1983, que reemplazó la obsoleta AN/ASN-30. 
Por “ejecutar en forma destacada sucesivas misiones de exploración, proveyendo importante información, bajo condiciones meteorológicas adversas y excediendo los límites normales operativos”, la bandera de guerra de la escuadrilla, fue condecorada por “Honor al Valor en Combate”.


Fuentes: 
desarrolloydefensa 
histarmar

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